El ridículo

No pagaba traidores, hasta ahora

ERC ha sido la pólvora almacenada durante años en la santabárbara de un barco con rumbo fijo a la catarata. Las CUP son la mecha y la llama. Y Puigdemont, el imbécil que los junta por el Sí.

La burguesía catalana tardará años en enjugar las lágrimas de un ridículo que ha de abochornarles una o dos generaciones como poco, por haber colaborado estrechamente en el proceso de convertir una sociedad próspera y pionera, en un candidato al bono basura. Eso, a día de hoy, que en estas cosas siempre se puede empeorar.

El ridículo no viene solo. Cuando se abren las puertas en el templo del disparate nunca faltan quienes se apuntan para entrar.

Se apunta, por ejemplo, una señora llamada Margarita Robles, cuya lucidez política no sería suficiente ni para iluminar una caja de zapatos. Ante la voladura de la santabárbara, esta mujer pensó que el río revuelto era oportuno para la ganancia de pescadores y armó la caña para ensartar ¡a la vicepresidenta del Gobierno!

La faena piscícola es observada por Alfonso Guerra, que en su condición de colega de ambas _ de Margarita por socialista y de Soraya, por vicepresidente _, le arrea tal estacazo a la primera que todavía le tienen que estar poniendo cataplasmas en los oídos. Tenga cuidado don Alfonso, no le vayan a denunciar por uso abusivo de la lengua con la contundencia de porra.

Pero hora es de destapar los ridículos y hablar a calzón quitado, pues se están apoderando de la palabra los menos capacitados, los chantajistas, mafiosos y extorsionadores; tipos como los orioles y los rufianes, capaces de amenazar a toda España con prácticas gansteriles sin que los detengan, ni se les caiga la cara de vergüenza, ni dejen de cobrar un solo día de las arcas del Estado, hasta el punto de que hoy no quede más remedio que cambiar la frase y decir con pena que Roma sí paga traidores.

2 Comentarios a “El ridículo”

  1. Caplan

    Nada parece importar, las bocas despiden palabras emanadas de pensamientos estériles y nauseabundos, nivel sociópata, tienen que ser sociópatas a la fuerza ademas de faltos de sentido común posiblemente debidos a la falta de una cultura básica.

    Digo nada importa porque a la vista está y que nada cambia a mejor , politícamente hablando claro , pues nosotros ciudadanos votantes no sabemos o no podemos o no queremos que esto cambie, la fuerza del pueblo residiendo en el pueblo es pura entelequia. Estos dias pasarán , otros vendrán y la vida seguirá igual..mente peor.

    Que rabia contenida, que asco, que pena da el que ciudadanos de nivel intelectual, con ética y sin necesidad de corromperse no estén en los lugares que , políticamente hablando , deberían estar y no esta maldita y penosa gentuza.

  2. Aureliano Buendía

    Francamente, me impresiona poco la aparición de Alfonso Guerra en este patio de Monipodio en que se está convirtiendo España.

    ¿Alguien recuerda quién era el Presidente de la Comisión Constitucional del Congreso cuando se aprobó el Estatuto zapateril, el penúltimo paso de lo que ahora llaman el “prucés”?. Pues era este mismo Sr. Guerra, que presumió de haber “limpiado el Estatut hasta dejarlo como una patena”.

    Si hubiera dicho entonces lo que dice ahora, quizá no se hubiera llegado a tales extremos.

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