Un 13% de trabucaires

Con el trabuco al lado

El comunicado de los 282 sacerdotes y 21 diáconos catalanes en pro del referéndum y en contra de España viene a demostrar que recibir las órdenes sagradas no sirve de vacuna contra la imbecilidad, como ya intuíamos a la vista de otros comportamientos anteriores.

Resta ahora que el Vaticano se digne censurar el contenido de la pastoral trabucaire, que persista en su contenido golpista, o que dé la callada por respuesta y se lave las manos al estilo Pilatos, una actitud nada ecuménica, por otra parte.

También es probable que el Vaticano busque la manera de mezclar todo y no decir nada para no soliviantar a los curas ni a España; o que lo haga una vez pasado el 1-O. Todo por la patria.

La actitud de estos trescientos firmantes de la soflama tiene ribetes de golpe y de traición. Golpe, por cuanto atenta contra el poder legalmente constituido a través de caminos perversos, y traición, porque el concordato se firma en base al respeto y al buen entendimiento.

Ahora bien, sabemos que éstos son conceptos poco apreciados desde el tiempo de los viejos trabucaires, que también eran catalanes y que también basaban sus razonamientos en el rugido de su trabuco al ser disparado.

Nunca se supo si hubo muchos o pocos; si su figura le debe más a Valle-Inclán que a la madre que los parió, pero unos cuantos tuvo que haber para que se certifique sin dudas su origen catalán y su florecimiento en Galicia.

Hoy ya están contados. Son 282 trabucaires de órdenes mayores y 21 diáconos. Para que luego no digan que si ocho u ochenta. Teniendo en cuenta que en toda Cataluña hay 2.190 curas, obtenemos como resultados que existe un 13 y pico por ciento de golpistas. No es una cifra que asuste, aunque calculemos la existencia de otro puñado de ellos que no hayan querido significarse, no vaya a ser que todo quede en agua de borrajas.

4 Comentarios a “Un 13% de trabucaires”

  1. Aureliano Buendía

    El cura trabucaire es una figura con tradición en Cataluña, pero tampoco es ninguna excepción. Los ejemplares que ahora quedan difieren en poco de sus antecesores, con la diferencia de que ahora, en lugar de un trabuco, utilizan un micrófono.

    En la misma especie, pueden encuadrarse el cura filoetarra, que abundó y todavía abunda en los bosques vasconavarros, y el cura guerrillero, con varias subespecies extendidas por América Latina.

    De hecho, el actual Sumo Pontífice presenta alguna similitud en el graznido con la fauna sudamericana mencionada. Y, lógicamente, si la carcoma revolucionaria ha llegado a hincar los dientes en la Silla de Pedro, ¿qué podemos esperar de sus “soldaditos”?.

    Es esta una peste tan antigua como la propia Iglesia.

  2. Tolodapinza

    No hace tanto tiempo que el infausto obispo de San Sebastián, cuyo nombre sé perfectamente pero no quiero manchar mi teclado al escribirlo, tenía melindres para oficiar funerales por las víctimas de ETA; o directamente no los oficiaba y delegaba en otros. Ni el féretro ni los familiares podían salir por la puerta principal de los templos y tenían que hacerlo por la trasera, a escondidas.

    Vaya mierda de pastores de almas. Se conoce que las víctimas no tenían alma. En Cataluña está prendiendo esa misma mecha en estos curas sectarios.

  3. rois luaces

    La Iglesia somos todos, y no vamos muy bien. Señor, sálvanos, que perecemos

  4. Moncho

    Yo los considero unos metepatas, que estaría mucho mejor callados y ayudando al prójimo, que parece ser que abunda también en Cataluña, otra solución para ellos sería que el Vaticano o quien corresponda, los mandase unos cuantos años, de misioneros a predicar la palabra de Dios, por África, por ejemplo, para que se les pasase este afán de engorde y peloteo.

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