Mentís separatista

Juntos y felices

Piqué no se separa de Shakira. En cualquier otro momento el desmentido habría sido intrascendente, salvo para la propia pareja, pero hoy es metafísico, es un manifiesto subliminal para ser captado solo en la fase REM del sueño, la de los rápidos movimientos oculares.

Piqué es al catalanismo lo que Juantorena al castrismo. ¿Se imaginan a Piqué jugando en el Betis?

Shakira es la latinidad explosiva, el castellano hablado con el ombligo, el waka waka del África tropical. ¿Se la imaginan bailando una sardana, casi sin moverse?

Algún malévolo zascandil da en decir estos días tan significados que Piqué y Shakira se separaban, que se independizaba uno y se disgregaba la otra como fruto inexorable del derecho a decidir. Yo me llevo a Milan, llévate tú a Sasha.

No puede ser. Alguien está malmetiendo. Las adoradoras de Shakira se tiran de los pelos. (Ya saben que la cantante no dice admiradoras, sino adoradoras, que suena más colombiano y más fuerte). Pues eso, las adoradoras quieren hacer una Diada para que se quede, y los de Piqué, una quedada, para que se vaya.

¿Es el matrimonio un estado opresor y fascista?, le preguntan a la pareja. ¿A qué viene romper un acuerdo que os va de miedo? Ella 200 millones de dólares al año, segunda cantante latina en pasta, solo superada por López. Él, otros tantos en euros como cláusula de rescisión. Explíquenmelo, por favor, suspiran las adoratrices.

Pero por fortuna _ nunca mejor dicho _, la generalidad de los dos, o sea, la pareja, ha desmentido ayer que haya ruptura y que sus papeletas son Sí y Sí, pero para seguir juntos y en armonía. Y eso que el segundo apellido de ella es Ripoll, como el imán de ese lugar, que tanta desgracia ha sembrado.

Es para alegrarse. Después del 1 de octubre, la cantante y el futbolista seguirán juntos.

Comenta