Dar de sí

Sin palabras

Al final, después de deshojar la cebolla de su fárrago, te queda una verdad desnuda y espeluznante. Les hemos dado poder a unos imbéciles y la han jodido.

Cierto que no somos los únicos en practicar el absurdo juego de la autodestrucción, pero admitamos también que otros países por ahí adelante nos dan sopas con onda y honda en convivencia, en mejora de las condiciones de vida, en reducción de los motivos para la confrontación.

Si examinamos la línea argumental de los últimos años debemos constatar con horror que un elevadísimo porcentaje de lo que se llama actualidad política española está ocupado en asuntos propios de la autodestrucción, como si fuese una jaula donde se encerrase a un grupo de caníbales que dedican todos sus esfuerzos a despellejarse con insultos, frases altivas, desprecios y cuchillazos en busca de la mejor tajada que deje al otro sin muslo y a hueso vista.

Aún así, la economía marca números positivos y se avanza con sangre, sudor y lágrimas. ¿Qué pasaría sin el lastre del cainismo?

El peligro de estirar la cuerda constantemente, como ocurre con los calzoncillos de mala calidad, es que el elástico puede dar de sí y ya no sirve ningún esfuerzo para devolverle aquella propiedad tan apreciada que te permitía ajustar el contorno a las necesidades.

No descubrimos nada si afirmamos que ahora mismo estamos viviendo el momento más peligroso para la elasticidad política desde 1975, solo comparable al 23F y al 11M. De cómo salgamos de ésta dependerá si el símil queda por arriba o por abajo de las otras fechas, pero seguramente va a ser muy difícil lograr que no haya gran cantidad de calzoncillos cedidos y por ende, caídos. Con la vergüenza que da siempre que ocurre.

Confiemos en que sean los de quienes más los estiraron.

2 Comentarios a “Dar de sí”

  1. Aureliano Buendía

    El riesgo es grande, porque el sistema está siendo atacado por varios flancos.

    Lo más inmediato es el separatismo, crecido hasta extremos increíbles hace pocos años. Pero no es menos grave la actitud de las extremas izquierdas, que tratan de aprovechar en su propio beneficio la crisis provocada por el nacionalismo. El mejor ejemplo de ello es la actuación de la Alcaldesa de Barcelona, que no duda en poner una vela a Dios y un lanzallamas al diablo.

    Tradicionalmente, la izquierda nunca ha sido nacionalista, ya que la existencia de privilegios territoriales “históricos” choca con la que dicen que es la esencia de los partidos de izquierda, cual es la defensa de la igualdad de derechos para todas las personas, independientemente de donde hayan nacido o donde vivan.

    Sin embargo, la izquierda tradicional española (PSOE, sustancialmente) viene coqueteando con el nacionalismo desde hace décadas; en muchas ocasiones, lo han hecho porque la aritmética parlamentaria obligaba a ello para poder acceder al Gobierno.

    Y ahora, la nueva y temible izquierda, que en principio debería estar todavía más alejada de las ensoñaciones nacionalistas, no duda en emplearlas como ariete para demoler el sistema. El grito de “Visca Catalunya lliure e sobirana”, proferido por Pablo Iglesias, deja bien claro que, en su lucha contra “el sistema” se aliará, si es preciso, con el diablo y aún con el Papa.

    Peligro. Mucho peligro para el régimen del 78, que es manifiestamente perfeccionable pero que ha permitido el mayor desarrollo jamás alcanzado en la historia de España.

    Preparémonos para la alternativa, por si acaso. Aunque yo no sé muy bien cómo hacerlo, lo de prepararme. Estoy entre dejarme la barba, como Fidel, o ponerme un traje estilo Kim-Jon-Un.

    Que no nos pase nada.

  2. Bolita

    Al deshojar la cebolla del fárrago, como dice el Bloger, al igual que Günter Graß buceaba en su niñez en busca de la catársis, a la hora de analizar la infancia de lo que los liberales y la izquierda radical llaman “régimen del 78″ y el desarrollo estatutario de las CCAA, mucho me temo que la responsabilidad y los errores son compartidos, el bipartidismo ha chapoteado en los lodos que nos han traido hasta aquí.

    Cuando Gonzales y Aznar formaron Gobiernos en minoría, el apoyo de los nacionalistas iba condicionado para que se les fueran cediendo transferencias, en lo que se denominaba desarrollo estatutario, si nos remontamos a 1996, tras ganar las elecciones, quedó en manos de Aznar la culminación del proceso autonómico, del que ya se habían reformado once estatutos.

    El hecho es que con mayoría absoluta, él que hablaba catalán en la intimidad, en sus dos Legislaturas, se hicieron transferencias de envergadura, claves para el futuro proces, como fué la refinanciación autonómica, la creación de las policias autonómicas sin mando único Central y el traspaso de Sanidad y Educación.

    Cabe recordar el Pacto del Majestic y la destitución de aquel que se movía en la foto, y del que Pujol exigió y obtuvo su cabeza (Don Alejo Vidal-Cuadras), piedra en el camino para el capo mayor del 3%, el cual le confesó un día a Fernández Ordóñez: “La independencia es cuestión de futuro, de la generación de nuestros hijos. Por eso, los de la actual generación tenemos que preparar el camino con tres asuntos básicos: el idioma, la bandera y la enseñanza”. (De las memorias de José Bono, citadas por Jesús Laínz en su último libro, “El Privilegio Catalán”).

    Olvidó, puede que intencionadamente, los Medios de Comunicación, claves para reconducir el redil.

    Siguió jugando con dos barajas y hasta aquí hemos llegado.

    Podemos optar por ser ciegos en el país de los tuertos.Sectarismos aparte, la verdad y toda la verdad, es la que es, y los hechos son los hechos.

    PD/
    Aprovecho para felicitar a D. Pepe Cora, por el hecho de que su libro lo vayan a llevar al cine, ojalá sea un éxito.

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