Un paso atrás

Ampurdanés, Gabriel y sus flequillos borroka

Dentro de la farfolla en torno a la Diada, hemos podido oír cómo la portavoz de Arran, la abanderada contra el turismo, Mar Ampurdanès, abría un nuevo frente en pro de los derechos de los catalanes, que como todos ustedes saben, solo a ellos les benefician, porque el resto de la humanidad, o somos tontos del bote, o tontos de capirote.

Lo que esta chiquilla de 21 años propone es el derecho de los catalanes a follar “cuándo queramos y cómo queramos”, lo cual supone un notable impulso para que el pueblo catalán se iguale a los gorilas espaldas plateadas, que son los machos garañones de sus grupos respectivos y que ya disfrutan de ese privilegio desde antes de Darwin.

Sí, ya sé. Hay una notable diferencia entre los espaldas plateadas y Mar, porque en el caso del sexo gorilero, solo son los machos los que tienen garantizado “el cuándo, el cómo y el quién”, mientras que la de Arran quiere incluirse a ella en el reparto.

¿Hay alguien que no haya pensado alguna vez en la conveniencia de ese derecho? Incluso gente que no ha tenido la suerte de nacer catalán lo comentó alguna noche de copas con los amigos. Pero la cosa no pasó de una formulación teórica porque a poco que se trate de llevar a la práctica, surgen notables dificultades.

Ya su superiora / colega Anna Gabriel había dado muestras de la infinita preocupación que rodea su quehacer político para garantizarse una satisfactoria vida sexual. Aquello de acostarse con toda la tribu para tener niños sin padre conocido es toda una revolución que nos retrotrae a épocas de la covada, al Paleolítico o por ahí.

Este nuevo paso pone a los catalanes que se apunten a las tesis de Arran en el disparadero de los primates, en el peldaño anterior de la evolución, que era cuando realmente vivíamos a la pata la llana, sin preocupaciones y sin Hacienda.

2 Comentarios a “Un paso atrás”

  1. rois luaces

    (Enhorabuena! “Derecho a reír”)

  2. Aureliano Buendía

    Si esta individua fuera un caso aislado, y expusiera tales ideas, la considerarían bruja o hereje, y terminaría en la hoguera.

    En nuestros días, somos algo menos brutos, y bastaría con reirle las gracias cuando exponga su peculiar filosofía. El mundo está lleno de locos, y la mayoría no son peligrosos.

    Pero esta tipa y sus adláteres han sido votados por miles y miles de personas, con lo que el asunto adquiere otra gravedad.

    Si nuestra sociedad sigue avanzando por este camino, terminaremos, a base de avance, por retornar al origen. Con dos reformas educativas más y un gobierno de la CUP (o equivalente) volveremos a subir a los árboles.

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