De charco en charco

Alberto Panda en su papel de Pancho Sánchez

Siempre me pareció que Assange era un personaje sibilino, escurridizo, peligroso; un dos caras. No tiene ningún mérito porque lo sospeché en silencio, como las almorranas. Sin embargo, al comprobar que ahora se atrevía a insultarnos comparando a España con los tanques chinos de Tiananmén y a Cataluña con el ciudadano que se puso delante de ellos en aquella memorable jornada de 1989, pude confirmar que tenía razón. Assange es un gilipollas. Ya sé que me lleva ventaja en el insulto Pérez Reverte, que lo ha llamado “perfecto idiota” hace unos cuantos días, pero insisto en ello, porque desde la metáfora china a hoy, el señor Assange ha acumulado nuevos méritos para permanecer una temporada en la picota.

No contento con su patochada de la plaza y los tanques, ha vuelto insistir en el tema con tintes quijotescos para comparar a Cataluña con Pancho Sánchez.

¿Que no saben ustedes quién es Pancho Sánchez? Están cansados. Cervantes le da el oficio de escudero de Don Quijote, pero se equivoca de nombre y lo bautiza como Sancho Panza. Menos mal que ha venido Assange para desfacer entuertos con este híbrido entre Pancho Villa y el capitán Sánchez, aquel militar barbarote que asesina a Jalón con ayuda de su hija María Luisa.

Bueno, sí, se ha equivocado. Pero es como si hablando de Francia, al conde de Montecristo no le llama Edmundo Dantés, sino Leonardo Dantés, como aquel cantante estrafalario que explotaba Sardá en Crónicas marcianas. Desde luego que no lo llamarían para dar una conferencia sobre literatura francesa. Pues aquí tampoco, téngalo por seguro.

Seguramente ayer Assange estuvo muy atento a la tele por si veía tanques en la Diada, o por comprobar dónde desfilaba Pancho Sánchez montado en su fiel Babieca. ¿O era Dulcinea la que montaba al rucio?

3 Comentarios a “De charco en charco”

  1. Aureliano Buendía

    Cora: me gusta el aire torero que has adoptado estos dos últimos días en la bitácora. Digo “torero” porque te arrojas delante de los más bravos morlacos, sin darte un pijo de importancia, que diría el clásico.

    Veamos; ayer, no conforme con haber

  2. Aureliano Buendía

    El teclado del ordenador portátil me trae a mal traer.

    …no conforme con haber irritado en varias ocasiones a la horda nacionalista catalana (y sus émulos en el resto del territorio patrio, unidos por la ferréa cola del antiespañolismo), vienes a darles la puntilla final, haciéndoles saber, con finas palabras, que te importa tres cojones la tormenta de críticas que la red ha vomitado sobre ti.

    Y hoy, sin encomendarte ni a Dios ni al diablo, vuelves tocando otro de los tótems de la progresía patria, que es este peculiar individuo llamado Julian Assange. La mayoría de los adoradores del mascarón no sabe lo que es Wikileaks, ni la información que ha filtrado o los inconfesables secretos que ha revelado. ¡Para nada!. Les basta con saber que la CIA lo persigue, y ¡hala!, ¡a los altares con él!.

    San Julian Assange, refugiado en la bolivariana embajada de Ecuador, para sustraerse a una demanda penal por violación (¡una bagatela, oigan!) que pesa contra él en Suecia, que ya se sabe que es un país africano donde no se conocen las garantías procesales.

    No voy a meterme en profundidades que desconozco, ni se trata ahora de juzgar la labor de Wikileaks. Pero, sobre la personalidad de su máximo responsable, tengo muchísimas dudas.

    En mi rústico y primitivo modo de pensar, cuando uno se refugia en una Embajada de Ecuador para huir de la justicia sueca, hay algo que no encaja. Y basta para ponerme en guardia frente a redentores como este Assange, por más que la izquierda mundial le haya canonizado.

    Lo dicho, Cora: no sé cómo te irá si sigues pisando callos con tal velocidad y energía.

  3. Moncho

    Este mundo está lleno de Assange’s, pero somos muy crédulos, y nos creemos todo lo que nos dicen, hace mucho tiempo, en la prehistoria mia, se decia que los periódicos aguantaban todo lo que les ponían, ahora de eso se encargan las redes sociales. Un URRA por Cora y Pérez reverte.

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