Desahogo

Arrimadas

A Carmen Forcadell le huele la mirada y la inmensa mayoría de los independentistas son feísimos. Eso sin contar a Anna Gabriel, que rompe el percentil. Lo siento. Ya sé que podrían seguir siéndolo y tener más razón que un santo, pero es que a lo uno se suma lo otro.

La señora que insultó, vejó y deseó lo peor a Arrimadas es un horror, y no porque se desparrame, sino porque le huele la mirada y eso no te lo puedes quitar de encima en la vida. Ni con el régimen del cucurucho, ni con liposucción, ni con pinzas en el cogote, porque va con tu alma, va con tu conciencia y se te instala en el careto porque sabes que estás actuando mal, y claro, se te pone cara de bicho para ir a juego.

Lo de Forcadell, por tomarla como epítome, no es un insulto. Pobrecita mía. Es una fiel descripción. De algo me vale haber hecho muchos casting. Si necesitase un personaje que desde el principio de la película supiese que te la iba a meter doblada, yo me quedaba con Forcadell sí o sí.

Que no digo yo que si la invitas a cenar, descubres que es una mujer encantadora. No lo descarto; pero vamos, se te ocurre ir a First Dates, te toca de pareja e inventas un cólico repentino para salir corriendo.

Y si aparece en casa para hacer de canguro de tus hijos, dejas la cena, dejas el cine y te pones las zapatillas a la velocidad del fotón. “Ahora que lo pienso mejor, no voy a salir esta noche”.

Todo lo anterior carece de base científica. Incluso podría decirse que carece de base, pero llevamos tanto tiempo hablando de leyes, de democracia y de constituciones que llega un punto en el que te hartas y mandas la moderación a tomar el fresco.

Sí, a Forcadell le huele la mirada. ¿Qué pasa? ¿Tiene que ser guapa por decreto? Hay cosas que no se pueden conseguir ni con un golpe de estado, y ésta es una de ellas.

3 Comentarios a “Desahogo”

  1. Bolita

    Jajaja.

  2. Bolita

    Se está Usted arriesgando que a la salida del periódico le arreen un brasierazo.

  3. Tolodapinza

    No es la mirada lo que huele. Es el cerebro.
    El hedor que desprenden estos cerebros putrefactos de la Generalidad y del Parlamento de Cataluña, es insoportable.

    La gran pregunta es: ¿Funcionaron alguna vez los cerebros de Rajoy y de TODOS SUS ANTECESORES EN EL CARGO?

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