Sí, eran delincuentes

¿Por dónde la cuelo?

A saber cuál será el panorama cuando estas líneas lleguen al lector. Hay días en los que la caducidad de las columnas apenas aguanta unas horas. Es la obsolescencia programada de la opinión.

Tal como estaba previsto, este miércoles 6-S los secesionistas se quitaron la máscara y actuaron de acuerdo con su particular interpretación de las leyes, que consiste en incumplirlas.

La ley en España se incumple a mansalva, pero si hay suerte los culpables acaban pagando de alguna manera su delito.

Anteayer, uno o varios hombres rompieron docenas de coches en las calles de Lugo. Es un delito, pero sus autores intentarán defenderse diciendo que la rama del árbol se cayó a su paso y que los coches se lanzaron contra la rama cuando la tenían en las manos.

Los secesionistas, igual. Pretenden hacernos creer que tiene derecho a robar y que son las leyes las que les agreden. Nada nuevo bajo el sol. El choriceo es tan viejo como el hombre.

Lo nuevo, en todo caso, es el ámbito donde se perpetra el delito, es decir, las nobles estancias creadas para acoger un parlamento y garantizar la convivencia, convertidas ahora en una cloaca para disfrute de unos pandilleros que se burlan de quienes les han dado ese poder que indignamente administran.

Se avecinan conflictos, efectivamente, porque nunca ha sido fácil imponer la ley allí donde se intenta conculcar. El cine del oeste está lleno de ejemplos.

Por lo demás, poco se puede añadir, salvo comprobar cómo se llevan las manos a la cabeza muchos de los que en estos años les bailaron el agua a los delincuentes creyendo que eran el no va más de la libertad. “No hagamos nada, no se vayan a molestar los catalanes”.

Pues ahí los tienen hoy, con lágrimas de cocodrilo por los extremos a los que se ha llegado.

Un comentario a “Sí, eran delincuentes”

  1. Net

    ¿Por donde la cuelo? Pues la cuelo por donde la cuelan todos. Cuando la justicia deje de estar politizada, cuando TODOS los partidos dejen de utilizarla y retorcerla aprovechando sus lagunas, cuando desaparezcan los aforamientos… cuando todo esto sea una conducta generalizada, la denuncia que aquí se hace no parecerá tan estéril como lo es ahora. Mientras tanto, echarle la culpa de la peste a una sola rata solo sirve para que las demás sigan a lo suyo.

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