Cosas que no son ciertas

Policías de paisano (foto manipulada)

Ahora resulta que estamos mal informados sobre lo que ocurre en Venezuela, porque aquello es el paraíso terrenal sin serpiente y el Baden-Baden del XIX. Las verdes praderas pobladas de huríes que algunos esperan encontrar si mueren en combate ya están aquí. Basta aterrizar en Maiquetía.

Estamos mal informados. Maduro es a Pericles lo que Chávez a Solón, pero no somos capaces de percibirlo porque hay unos tipos por el medio que se dedican a manipular la información. No toda, solo la que viene de Caracas.

Todo esto lo dice Maite Mola, que no sabemos si es pariente del general, pero sí que es catedrática de Matemáticas, vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea y miembro de la directiva de IU.

La mujer se ha visto en el compromiso de defender al ínclito Maduro y sin más ramas de las que agarrarse, decidió tirar por el camino de la manipulación, que siempre ha dado muy buenos resultados a quienes saben manejarla, pero que en el caso que nos ocupa está en manos del otro.

En su afán por defender lo indefendible, dice Mola que “las noticias son muy sesgadas” y que a veces “se dicen y se hacen cosas que no son ciertas”. Desde el punto de vista científico estamos ante un descubrimiento extraordinario, puesto que hasta ahora no se había logrado “hacer cosas que no son ciertas”.

¿Cómo podríamos explicar este fenómeno? No sé. Por ejemplo, ¿que un niño construya un castillo de arena que no es cierto, porque le sale un oso? ¿Se referirá a eso? No creo, porque en tal caso el niño nunca hace un falso castillo, sino un oso verdadero.

Quizá la señora Mola no ha visto las brutales palizas con las que se despacha la policía chavista para intentar que a los venezolanos les entre en la mollera la idea de que viven en la mayor democracia del orbe. Y ellos, nada; manipulan las heridas y dicen que son caricias.

Un comentario a “Cosas que no son ciertas”

  1. Aureliano Buendía

    El problema (salvo para los venezolanos) no es que haya una dictadura en Venezuela, que parece que sí la hay, y empeorando por momentos.

    El problema es que esa dictadura tiene en España cinco millones de votos. O conscientes o inconscientes, pero cinco millones, que se dice rápido. Así de crudo.

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