La conexión de la porra

El lenguaje de Arran

Han descubierto que Arran, las juventudes hitlerianas de la CUP que atacan objetivos turísticos, se van a enfadar mucho si no hay referéndum el 1-O y planean armar una buena.

La verdad es que no era de esperar otra cosa en una banda que concibe su existencia en el uso de la violencia. Lo de sus objetivos es lo de menos, porque con ese planteamiento da igual lo que persigan porque no puede ser moralmente lícito.

Lo preocupante de las informaciones que en estos momentos se ofrecen sobre Arran es la magnitud de su implantación, es decir, su capacidad para causar males y destrucciones, no precisamente para ayudar al prójimo, salvo a los aborregados.

Y si esto es así solo se explica por el hecho de que uno, o varios partidos políticos establecidos anteriormente, vieron con buenos ojos que existiese una organización de tonton macoutes dispuestos a protagonizar actos de violencia simbólica, como quemar banderas o pintar dianas en las cabezas de políticos, sin reparar o reparando_, que el siguiente mojón en ese camino era el terrorismo de baja, mediana o gran intensidad.

Que ahora mismo ERC califique de anécdota los ataques al turismo ilustra con claridad su afán por estar a ambos lados de la violencia. Después irán a Madrid para presumir de demócratas.

Por desgracia, a lo largo de la historia española tienen mucho donde aprender sobre utilización de la violencia, sobre civiles armados y toda suerte de desmanes. Abundan más que las buenas prácticas. Quizá por eso les crezca ese odio rancio a la prosperidad, a la transición y en definitiva, a la convivencia democrática.

Ojalá no tengan que arrepentirse de todo ello quienes lo han permitido, fomentado y muy probablemente, subvencionado. Hoy ya se sabe que no se da un paso si no hay unos euros a ganar

3 Comentarios a “La conexión de la porra”

  1. Aureliano Buendía

    Lo primero, recomendar la lectura de un comentario que el Sr. Caplan nos dejó en la bitácora de ayer. Todo lo que ayude a pensar es bueno, especialmente para aquéllos que no lo tienen por costumbre.

    Sobre los “muchachos” de Arran, no hay mucho que decir. Novedoso, al menos. Las “partidas de la porra” al servicio de determinados intereses políticos son tan antiguas como la sociedad organizada. Ahora se comunican por Twitter, pero son siempre los mismos, los que necesitan dar salida a sus miserias rompiendo algo, luchando contra algo, existiendo contra algo.

    Hay gente que sólo puede vivir a la inversa. Si lo que hay no les gusta, podrían optar por ofrecer una alternativa, pero no: lo que se hace es destruir, y luego, ya veremos.

    Siempre ha habido batallones de tontos útiles al servicio de todas las causas, incluso de las más innobles o irracionales, que resultan más atractivas para la parte más desorientada de nuestra sociedad.

    El problema es que, filosofadas aparte, los resultados pueden ser muy palpables, o especialmente dolorosos. Lo malo de esta violencia de baja intensidad es que nunca se sabe en qué momento puede descontrolarse (incluso, sin que ello sea buscado directamente por sus promotores).

  2. Aureliano Buendía

    Llevamos 6 días sin que nuestro progre-troll de cabecera entre a llamarme facha o viejo. Y, la verdad, ya lo echo de menos.

  3. Caplan

    Aureliano Buendía
    Ya su apellido merece las gracias, agradezco su mención y le pido acepte mi mejor consideración, gracias.

    No tengo claridad de pensamiento ante tal oleda de noticias, me duele reconocerlo, creo que cada día que pasa se me enturbia mas y creo, lo siento mucho , no ver que la situación socio-politica española cambie a mejor, al menos a medio plazo.

    ¡ Qué fuerte es ver tanto idiota manejando España ! no puedo creer que la ausencia de mérito sea un mérito, que para conseguir fastidiarnos la vida se eructen tantas chorradas , no es posible tanta estupidez, tanto robo, tanto oportunismo, tanta falta de empatia ¡ caray como sepultan a los buenos , a los trabajadores, a los honrados, a los meritorios callados y sufridos !, destruir es mas fácil que construir, idear exige formación y esfuerzo, construir es sacrificado pero muy satisfactorio.

    Somos primates apenas evolucionados, la tentación totalitaria y destructiva de la fuerza bruta nos hace una constante llamada, luchamos por ser mejores y ser mejores no admite interpretaciones cutres, exige la decencia de pensamiento.

    Aquí el grito puede mas que las palabra.

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