Burla Negra

El Burla Negra inicia el abordaje del Morning Star

A más de uno nos gustaría saber qué podría pasarnos si llevamos a cabo un incumplimiento de la ley similar a los que realizan el presidente catalán y sus altos cargos.

Nos gustaría saber si íbamos a recibir de jueces y policías tanta consideración, santa paciencia y miríficas miradas; si es el trato común para con los administrados, o solo con algunos por haber nacido en aquella esquina.

A otros catalanes, pacíficos ellos, también les gustaría saber si los comportamientos violentos, como el asalto al bus de turistas, son los característicos de la independencia, ya que quien los ordena y protagoniza sostiene al gobierno y apuntala los planes soberanistas.

Tenía que acabar así. Un discurso en el que predomina la desobediencia y la burla de las leyes no puede ser el caldo de cultivo donde florezca la justicia, la paz y el orden, sino el caos, la kale borroka y la extorsión.

Si el presidente dice que se hará una pajarita de papel con las resoluciones del TC, ¿cómo esperar que los hijuelos de la CUP no repartan tropelías sin cuento allí donde les plazca? Y mucho menos, ¿cómo no esperar que anuncien su rebeldía si la ley trata de hacerlos responsables?

Pueden estar tranquilos. Para algo han puesto delante de los Mossos a un fulano que alardea de lo mismo, es decir, de imitar al pirata Benito Soto en todas sus relaciones con la legalidad.

El barco que pilota Puigdemont, si es que pilota algo, se ha convertido desde hace tiempo en el Burla Negra, o sea el bergantín brasileño que llamaban El Defensor de Pedro, del que se apodera Soto, el pirata de Pontevedra y con el que intenta independizarse del mundo, robar el tesoro de Sijena y dedicarse a la vida loca sin rendir cuentas.

Benito Soto no lo consigue y su burla negra acaba en la horca. No sugerimos que los paralelismos lleguen tan lejos, pero su burla también es negra.

2 Comentarios a “Burla Negra”

  1. Aureliano Buendía

    En más de una ocasión he hecho aquí votos porque el “problema catalán”, cualquiera que sea su fin, no degenerase en violencia.

    Y mis peores temores van tomando cuerpo, de momento, con incidentes menores, pero en la mejor línea de la “kale borroka” que tantos quebraderos de cabeza dio al estado como rentabilidad política a los nacionalistas vascos.

    El que pone en marcha un “procés” de este tipo, como hizo Artur Mas en su momento, jamás tiene garantizado su final, no sabe cómo va a terminar. Puede que no se desee la violencia, y ésta termine surgiendo, cuando el proceso escapa ya al control de sus impulsores iniciales.

    O puede que tampoco se le hagan ascos a la violencia. No es el caso de Artur Mas, pero sobre Puigdemont he leído algún artículo estos días que prueba sus vinculaciones y afectos con varios militantes de Terra Lliure, alguno condenado.

    Quizá el filoterrrorismo no sea un fenómeno solamente vascuence.

  2. Net

    Aquí el personal define acto violento a hacer pintadas en un autobús ocupado por turistas. En otros países hay policías muertos en medio de revueltas callejeras, y a eso le llaman luchar por la libertad. No están haciendo esos policías lo mismo que usted reclama a los Mossos, que no es otra cosa que cumplir la ley? Como me gusta el olor de la coherencia por las mañanas….

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