La plaga

Virus de contenido

Se recibe con asombro la lluvia de inmundicia moral que cae sobre una chica de madre famosa y padre torero, porque al llegar a su mayoría de edad hemos descubierto que es corta de mandíbula, característica que debe ser de suma gravedad en el mundo de quienes lo son un poco más arriba, los cortos de mollera.

El auténtico asombro sería que esa bazofia no aflorase, pues supondría confirmar que en España no existen merluzos asilvestrados de supina ignorancia e infinito salvajismo que pintan las paredes, orinan donde sea cuando les aprieta la vejiga, revientan papeleras, derriban santos, desean la muerte a quien les viene en gana, convocan referéndums y anuncian que su arco de triunfo será el sitio por donde se pase la ley, porque pa chulo, mi pirulo.

Ése sí que sería motivo de gran asombro y estupor para todos. Ahora bien, que a la niña se la ponga a caer de un burro, con la excusa de que la madre ejerce de verdulera, o sin ella, entra dentro de los guiones más previsibles que puedan darse en una sociedad despellejaperros dotada de redes sociales que actúan como fieles espejos de la realidad, pues colocados los individuos enfrente, éstos devuelven y difunden su imagen multiplicada por mil, y quien zopenco se asoma al cristal, zopenca se rebota su triste figura.

Es lo que tiene la tecnología. Seguramente hoy existe el mismo porcentaje de tontos que hace veinte años, e incluso menor, pero mientras antes los podíamos disimular porque solo opinaban en las barras de los bares, en sus casas o contra el cuello de sus camisas, hoy les han dado un teclado y un ratón, y no veas cómo se lanzan los muy Sénecas.

Dado que esto avanza que es una barbaridad, es de esperar que más pronto que tarde existan antivirus detectores de cenutrios que nos liberen de la plaga. Censura, sí señor, y de la buena.

4 Comentarios a “La plaga”

  1. Aureliano Buendía

    Para los que somos de natural pesimistas (o realistas, que en este país viene siendo lo mismo), no supone ninguna sorpresa el aluvión de miseria moral que se ha desatado al publicarse las fotografías de la poco agraciada hija de Belén Esteban.

    Totalmente de acuerdo con lo que dice hoy Cora: en según que sociedades, las redes sociales son un peligro adicional, ya que multiplican por mil el efecto de las lenguas viperinas, cuyo ámbito no excedía, antaño, del bar o de la tertulia. El español despelleja como nadie, hai que reconocerlo.

    Ya fuera del tema, no quisiera dejar pasar una noticia que me ha llamado la atención (no la noticia en sí, sino el enfoque), publicada en la versión papel del medio de comunicación que nos acoge.

    En “El Progreso” del pasado día 23 (creo), se hacía referencia a la ofrenda floral que los miembros del PP de Galicia habían hecho ante la estatua de Manuel Fraga, en Villalba.

    Y se decía, creo que textualmente “los populares gallegos celebran un acto ante una estatua franquista”.

    Siendo muy pejigueros, podría admitirse lo de “franquista” referido al monumento pétreo, porque se instaló en 1970.

    Pero me parece de mal gusto (y de peor intención) la indisimulada ansia por degradar o menospreciar la figura de Manuel Fraga, que en cualquier país que no fuera este de nuestros odios, tendría calles, plazas y estatuas por doquier.

    ¿Fue Fraga Ministro de Franco?. Indiscutiblemente, sí. ¿Fué Fraga votado libremente como líder del pueblo gallego, con cinco victorias electorales consecutivas?. Mal que le pese al que escribió el artículo, también es cierto. El autor del panfletillo nunca lo admitirá, ya que para él las cinco victorias de Fraga, en elecciones libres, no tienen valor. Para este tipo de gente (los “auténticos demócratas”) las elecciones son válidas si las gana la izquierda. Si no es así, se trata de “errores colectivos”.

    Lo que me sorprende es que tales opiniones se acojan en un periódico de talante bastante conservador. Será para hacerse perdonar la vida por la progrecensura imperante.

  2. Aureliano Buendía

    Fe de erratas: “…hay que reconocerlo…”.

  3. Españolito de a pie.

    Deberían respetar la intimidad de la chica pero es su propia madre la que la saca al mundo de la farandula y eso conlleva un peaje, que los subnormales hagan las mofas correspondientes vengan o no a cuento.
    Claro que madres preocupadas por sus hijas las a habido y las seguira habiendo, un ejemplo la Teresa Campos y su Terelu, oye hay que aprovechar el chollo de los programas de charlataneria televisivos que buenos reditos deben de dar.
    Y la princesa del pueblo tendra que buscar a su sucesora en el puesto, a ella no le va tan mal y seguro que su vastaga si tuviese que buscarse la vida por si misma mejor no le iba a ir.
    Oye que es muy dificil que una cajera de supermercado se haga novia de un futbolista famoso (aunque sea analfabeto el tio), de un cantante de éxito o que se vaya a veranear todos los años a zonas con playas paradisíacas y que ademas te salga gratis, que gratis, que gane ademas un monton de pasta con ello vendiendo las exclusivas de sus fotos luciendo tipito, noviete o lo que cuadre en cada momento.

  4. Net

    “El español despelleja como nadie, hay que reconocerlo.” Pero fijese que el autor lo hace (despellejar) un post mas abajo a base de Pablo Iglesias por hacerse una foto con sus perros, vaya tonteria. Incluso habla de su pareja y de la posibilidad de una foto que sugiera la conmemoracion del dia del orgasmo femenino. Al menos hay que reconocerle el hecho de que Venezuela no saliera a colacion. Pero por otro lado, si reconoce a Fraga como democrata (y ahora soy yo el que saca el tema), no se por que se pasan el dia despellejando a Maduro por haber sido elegido en elecciones libres y controladas por ojeadores de todos los colores. Ya quisiera Indra. Fraga en otros paises, no hubiera podido presentarse a unas elecciones por haber sido ministro de un dictador, ya no hablemos de calles o plazas con su nombre. Pero es lo que tiene una transicion amnesica y amnistoide. Si se siguen haciendo ofrendas florales al propio dictador (siendo un acto ilegal), como no se las van a poder hacer a Don Manuel, quedese tranquilo. Pero llamemosle a las cosas por su nombre.

Comenta