Dar changüí

_Primero los machacamos y después nos dejamos ganar. No se va a notar ni nada.

Han despedido al entrenador de un equipo de alevines por golear 25-0 a su rival. Al descanso ganaban 15-0 y el hombre les dijo que siguieran en esa línea, que era la buena. Total, marcaron otros diez.

En casa recordamos dos episodios similares. Siendo jugadores infantiles de baloncesto, a mí me ganaron en una ocasión 103-3 y a ella, 112-2. Yo estaba muy orgulloso por haber conseguido una de esas tres canastas, pero no hice carrera. Era malo, no me gustaba y me obligaban a jugar. A ella le dolió la derrota y llegó a ser jugadora de Primera División.

¿Qué quiere decir todo esto? Pues no sé. Que no es para tanto. Claro que los niños deben divertirse jugando, pero se divierten igual si meten 25 goles como si los encajan. Lo que no les gusta es dar changüí, ni que se lo den; hacer el paripé o jugar mal a propósito, porque entonces sí los verán como unos chulos y unos prepotentes.

Lo que no les va es que sus padres se entrometan y sean ellos quienes se crean humillados, lanzándose al campo a repartir mamporros. Ésos sí que son los verdaderos cánceres de la actividad deportiva. Mientras te metan 25 goles y no veas que a tu lado hay unos histéricos pensando que su niño ya no podrá ser Católico Romualdo; mientras te los metan y no veas que han cesado al entrenador contrario por no hacerse el flojo, no va a pasar nada. Los niños son pequeños, pero no gilipollas, que es el estado al que los llevamos aprobándolos con suspensos fresita, o dejándoles marcar un gol con un portero cómplice que se tira al lado contrario, porque en realidad ellos son unos mantas de mucho cuidado. Y así, en vez de que lo sepan y hagan por mejorar, llegarán a casa y dirán embobados:

_En el primer tiempo nos ganaron 15-0, pero en el segundo los encerramos en su área y yo marqué un gol cuando el portero salió un momento al servicio.

2 Comentarios a “Dar changüí”

  1. Aureliano Buendía

    Una vez más, no sé de qué nos sorprendemos. En el mundo donde el aprobado va de oficio, lo siguiente será el empate obligatorio en el deporte, para que ninguno de los contendientes pueda traumatizarse por el duro sabor de la derrota.

    Lo que ocurre es que, si es obligatorio empatar, todos los empates terminarán siendo empates a cero, porque si no sirve de nada ganar, ¿para qué esforzarnos?.

    Y en la vida, lo mismo: si va a dar igual esforzarse que no, nadie dará palo al agua.

    Socialismo en estado puro: igualar a todos… por abajo.

    Y luego dirán que tenemos “la generación mejor preparada de la historia”. Me pregunto yo: preparada ¿para qué?.

  2. Españolito de a pie.

    Es que 25-0 es el resultado de un partido entre profesionales del balón y un grupo de….. (no se como denominarlos sin ofendelos, asi que hay queda)

    Claro que para evitar estas vergüenzas y malos ratos al equipo perdedor la solucion sería que como en el Boxeo, el arbitro del partido decretase el final del mismo por ·NOCAUT TÉCNICO” del equipo rival.

    Ala, para casa chicos no teneis nada que hacer aquí que no sea pasar vergüenza y hacer pasar vergüenza ajena en quienes confiaron en vosotros.

    Y todos felices y ya saben la próxima vez elegir mejor los jugadores, entrenar mas y a ver si se consiguen resultados mas dignos.
    Y si no que se dediquen a plantar lechugas (Por decir algo alternativo a jugar al futbol)

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