La moción boomerang

Les hemos metido cuatro horas letales

Todo lo que se celebre en el Congreso de acuerdo con la ley es importante. Por eso queda excluido el 23F. Se celebró en el Congreso, pero no respetó la legislación vigente, de ahí que sea conocido como un golpe de Estado.

Si votan los catalanes como aboga Irene, ni se celebraría en el Congreso, ni sería legal, por lo que podríamos hablar de un golpe de Estado doble.

Pero la tronista también se abraza a la Constitución para denunciar lo que no se cumple. De modo que una de cal y dos de arena. Su discurso es tan endeble que dan ganas de leer un libro o de jugar al Candy Crash como hacen un ministro y el alcalde de A Coruña. No les aplaudo el gesto. Su obligación es atender a esta imitadora de Fidel Castro, así consuma ella ocho horas dándole a la húmeda, así seas tú un invitado.

Quienes pueden pasar del tostón somos los demás, especialmente a partir del segundo cuarto de hora de verborrea, cuando se han perdido las esperanzas de asistir a una sesión parlamentaria de altura y cunde la sensación de que los novios han sabido aprovechar el reglamento para darse el gustazo de convertir en noticia lo que no pasa de ser un mitin panfletario.

Largo y tedioso mitin de lugares comunes, corrupciones ya sabidas, infinitos reproches y nulas aportaciones, de vanidades a caño libre y de pérdidas de tiempo, donde todo está calculado, desde lo que ha de durar la tortura, hasta cuándo hay que aplaudir. Es el guateque de los pipiolos y la tabarra del Candy Crash. Es la moción boomerang porque quien la lanza, también la recibe en los morros: “Podemos creció al albur de la crisis y se desinfla cuando la economía mejora”.

¡Ah! ¿Pero las acusaciones de Irene no son verdad? Las que de verdad lo son, ya han sido publicadas y para ese viaje bastaba Google.

2 Comentarios a “La moción boomerang”

  1. Aureliano Buendía

    Pues no tengo yo tan claro que a Pablo Iglesias le esté saliendo mal lo de la moción de censura.

    Hay que tratar de medir con los parámetros mentales de esta gente, y tener también en cuenta a qué público se dirigen. Está claro que llevaban una temporada de capa caída, mediáticamente hablando, y eso no lo resisten. Este es un movimiento que nació en las tertulias televisivas, y no puede vivir fuera del prime time.

    Si para recuperar el tono mediático hay que convertir el Congreso de los Diputados en una macrotertulia, pues se hace y listo.

    Y su público, ¡encantado!. La inmensa mayoría de ellos no escucha el discurso, ya lo llevan pregrabado en sus cerebros. Simplemente, ven que sus líderes vuelven a aparecer en pantalla y copan las primeras páginas de los periódicos, y tan contentos. ¡Se ve que nos movemos, se dicen unos a otros! ¿Y a dónde vamos?, pregunta el aguafiestas, antes de ser purgado como Errejón. ¿Y eso que importa, bobo? ¡Pareces del PP, de burro que eres!.

    En un mundo lógico, la mayoría de los Diputados de Podemos no habrían pasado de arreglar el mundo con unas cervezas y unos petas en la cafetería de la facultad o el bar de la esquina. Eso sí, interpretando a Gramsci, que esto tiene nivel.

    Pero la conjunción planetaria, que decía Leire Pajín, que se ha producido en esta segunda década del Siglo XXI, ha determinado que se hayan encontrado en el Congreso de los Diputados, y con posibilidades de hacerse con el Gobierno de la Nación. Muchos de ellos todavía no se lo creen.

  2. rois luaces

    De paso el Iglesias y la Montero se parecen muchísimo; lo suyo es narcisista

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