Cibeles


¿Madrid? No, Japón

Como se celebra el tercer centenario de su nacimiento, el Centro Cultural Conde Duque de Madrid ha inaugurado una exposición dedicada al arquitecto Buenaventura Rodríguez Tizón, más conocido como Ventura Rodríguez.

Uno de los atractivos de la muestra es su proyecto para la fuente de Cibeles, su rivalidad con Hermosilla y el nacimiento del Salón del Prado, asuntos todos ellos muy queridos porque quien les habla y a los que ha dedicado algún que otro folio.

Cibeles vuelve a ser epicentro telúrico de fuerzas en pugna que hoy, por azar o por necesidad, podríamos simbolizar un poco a lo bestia como Madrid y Barcelona.

En el fútbol el choque está claro. Incluso los clubs que hoy pueden ganar la Liga se llaman de esa manera. Si gana el Madrid irá allí, a Cibeles, para estar un rato con la diosa. De lo contrario, irán a Canaletas.

Y aprovecho para recordar una vez más que la tía no es del Madrid, sino de Madrid, y que allí podría ir tranquilamente cualquier club capitalino, como ya lo hacían antes de haberse impuesto absurdos enfrentamientos a favor de Neptuno, que nada pinta en este pugilato.

Mañana viene Puigdemont a hablar de lo suyo y la sombra de Cibeles caerá sobre su mata de pelo cuando diga eso tan bonito del arrebato nacionalista que sienten sus administrados, como si los demás fuésemos criados a los pechos de alguna fiera desalmada.

A ver cómo reacciona Cibeles, pero por lo que sé, no le gusta un pelo que la gente se tire el pingüi en su presencia si no le guarda el debido respeto.

En fin. Antes queda otra pugna en Ferraz. El ganador no irá a Cibeles, pero aunque no lo parezca, también en ella echan un pulso Madrid y Barcelona. Entendámonos, dos formas de encarar la convivencia los próximos años. Juntos o desperdigados.

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