Antivirus

La pena de calle

Es una suerte que tengamos al ministro del ramo entorpeciendo la labor de la Justicia, porque de no ser así, a los periódicos les quedaría muy poco espacio para deportes, pasatiempos y crímenes, tal es la cantidad de casos que a diario llegan a las redacciones, sean ex novo, o ramas desgajadas de otros anteriores.

En los últimos tiempos una buena parte de ellos afectan al partido del Gobierno donde trabaja el ministro, lo cual nos permite suponer que el señor Catalá solo entorpece cuando está despierto y la Justicia aprovecha sus horas de descanso para colárselos.

El Parlamento lo ha reprobado y dicen que es el primer ministro que la merece. Para mí las tengo que la primera y única hasta ahora había sido la socialista Magdalena Álvarez en 2007, pero quizás se estén refiriendo a que es el primer ministro macho, que lo dudo.

Nos hemos pasado muchos años mirando hacia otro lado en los casos de corrupción, como si fuese un mal inherente al ejercicio político y ahora, quien más esfuerzos realiza para contenerla es también quien más desvió la vista. Es decir, que la corrupción genera sus propios antivirus.

Mientras sigo la comisión de seguimiento que sigue al Gobierno, tropiezo con una entrevista a Pilar Rahola en la que aborda el caso de los Pujol y los males ocasionados.

Como ella fue asesora del procés, considera que el mayor daño causado por la familia ha sido a la desconexión con España. Es decir, que los Pujol actúan también como un antivirus contra ellos mismos.

Lo más chocante es cuando Rahola describe la pena que le dan los Pujol por lo mucho que sufren:

_No sé si hay otro líder político corrupto que tenga ese ensañamiento a nivel de calle. No pueden dar un paso a ninguna parte.

¿Y qué quería? ¿Qué les hiciesen la ola?

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