La nieve negra


Nieves y su esposo, Pedro Coll

En otra página de este periódico se inicia hoy el relato de la ajetreada vida de Nieves Hermida que se prolonga a lo largo de seis entregas.

Si todas las familias tienen una oveja negra o un cadáver en el armario, Nieves cubre ese papel en la de los Castro de Rosalía, aunque quienes desconocen su peripecia quizás atribuían precipitadamente tal título a José Martínez Viojo, el sacerdote y padre de la poeta.

Acaban de cumplirse los 180 años de su nacimiento, vivimos los días que conmemoran la publicación de Cantares gallegos y se presentan nuevas aportaciones al inagotable caudal rosaliano.

No son necesarias efemérides para abordar el tema, pero ayudan.

Nieves es la segunda nieta de una hermana de la madre de Rosalía, la rama de los famosos ocupantes de las Torres de Lestrove, o Pazo de Hermida, donde nacen Gala y Ovidio, y donde tendrá lugar el renombrado pacto de las fuerzas republicanas gallegas en 1930, amén de ser la residencia del hidalgo por naturaleza, Pepito Hermida y Castro Pazos de Probén.

Nieves nace en Santiago y pasa la infancia en Pontevedra, donde llama la atención por la calidad de su voz y su belleza. En la iglesia de Santa María canta los oficios más sobresalientes del año y en ese tiempo parece predestinada para ser al bel canto lo que su prima a la lírica, un símbolo de Galicia.

Sin embargo, la vida le reserva una andadura completamente opuesta cuyas exactas dimensiones son hoy todavía una incógnita, pese a haber sido diseccionada a la luz de la ciencia jurídica.

Una viuda negra, una ninfómana devora hombres, una cortesana al servicio de un marido que consiente y cobra por sus servicios hasta que éste se harta… Todo cabe en este thriller de nieve negra que en su día fue seguido al detalle por millones de lectores.

Un comentario a “La nieve negra”

  1. rois luaces

    Vaya por Dios! Está claro que es mucho más ’símbolo gallega de hoy’ la sobrina que la tía

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