Aguimana en Saturno

El viaje a Saturno

No podía faltar en una relación de eminencias desconocidas y personajes asimilados la presencia de Tirso Aguimana de Veca, cuyo florido nombre, una vez tiradas sobre el papel por separado las mismas letras, algún día darán como resultado Agustín María Acevedo, que es como le pusieron sus padres con un Rodríguez final.

Pero si Agustín fue médico nacido en Ribadeo el 4 de junio de 1806, Tirso fue novelista en 1870, publicando el título por el cual está hoy aquí, es decir, Una temporada en el más bello de los planetas.

El argumento de la novela se resume en pocas palabras. Dos congéneres del planeta Tierra, un científico alemán llamado Leynoff y un muchacho español de nombre Mendoza, se enfundan en sendos trajes espaciales y aprovechando que sopla el Cierzo, viajan hasta el planeta Saturno como quien va a La Bañeza por la mañana y vuelve por la tarde.

Hay que ver éstos de A Mariña el tiempo que dedican a la navegación aérea, porque entre Aguimana de Veca, Ubaldo Pasarón y Lastra y Tomás Mariño Pardo revolucionan el transporte humano por los aires de una sentada.

Para ubicar bien en el tiempo Una temporada… hay que tener en cuenta que Tirso, o sea, Agustín, la escribe veinte años antes de su publicación, con lo cual se anticipa en quince a De la Tierra a la Luna, de Julio Verne.

De poco le vale al genial Aguimana de Veca, porque hoy Verne es conocido de todos, y a él se le está dedicando una Cuerda de célebres. Siempre nos pasa lo mismo, que no sabemos vendernos.

Bien harían nuestros amados administradores públicos si recopilasen la obra de Aguimana, la de Pasarón y la de Mariño para ser reconocidos por sus paisanos y por el mundo entero como los gallegos que volaron antes y más lejos que nadie, excepción hecha de Ícaro.

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