El barrendero de Lugo (II)

Domingo Malmierca y Concepción, ese día

Dos bodas reúnen en la Casa de Juan a 200 invitados. Es agosto de 1923. Unos tomarán tortilla de escabeche, especialidad de la casa, pollo asado, langosta, ternera con ensalada, helado, queso, flan y fruta. Los otros introducen la paella a cambio del pollo.

Todo transcurre como los contrayentes, las familias Malmierca y Veres, habían soñado, pero a partir de las cinco y media se desencadena el horror. Un grupo de invitados presenta síntomas alarmantes. Dolores, mareos, náuseas, vómitos… El número de afectados aumenta con el paso de los minutos.

Pronto llegan a la conclusión que algo de la comida no se encuentra en buenas condiciones y que todos acabarán como los que ahora ven retorcerse, desvanecerse, llorar…

Antonio Fernández Niño es un barrendero nacido en Lugo que asiste al banquete de los Malmierca. Está mal del estómago y apenas ha comido, por lo que se siente aliviado. Tan solo toma dos raciones de helado, por ser lo que le parece más ligero.

Todos se preguntan qué han comido. Hay afectados de los dos enlaces, por lo tanto las sospechas se centran en la tortilla de escabeche, común en ambos menús, pero minutos después la suposición cae por su propio peso. Pero el lucense Fernández Niño no prueba la tortilla y comienza a sentir los mismos síntomas. Ya no hay duda, ha sido el helado.

El desconcierto es total. No hay coches para tanto transporte y se echa mano del camión de detenidos de Orden Público. Son setenta, cien… hasta doscientos dirá la prensa al día siguiente. No, la cuenta se para al llegar a los 133.

El propietario, César Jurado, y el cocinero González Guitián son detenidos. El primero aboga por su inocencia diciendo que miembros de su familia están hospitalizados como los demás. Ya, pero la justicia no confunde falta de voluntariedad con falta de responsabilidad.

Un comentario a “El barrendero de Lugo (II)”

  1. Españolito de a pie.

    A ver cuando el maestro de la pluma D. J. Cora nos cuenta que paso a pricipios del siglo XX en una pastelería de Lugo. (Doy por hecho que lo sabe, yo solo de oidas).
    Y ahora una anecdota “alimenticia ” que pase.
    Haciendo la mili en Canarias nos fuimos una semana de maniobras al monte, para comer no había rancho caliente, nos daban todos los días un par de bocadillos y algun zumo barato y va que arde como se cice y cuidadito con protestar o ir de fino que te podian obligar a comer hierb a o piedras.
    El caso es que teniamos que hacer guardias todos los días y cuandop yo sali de mi turno los demas ya habían comido asi que lo primero que hice fue “meterle mano” al bocadillo (era supuestamente de carne).
    El caso es que me supo mas que raro…..
    Conmigo había un sargento que era de Ferrol el que dependiamos y le pregunte.
    MI SARGENTO, ESTO NO SABE RARO.
    Y me contesta todo convencido.
    ESO ESTA BUENO, LO HEMOS COMIDO TODOS.
    Me calle la boce y me lo comi (lo que hace el hambre)
    Pero, a las dos horas llega a nuestro puesto un Teniente Medico preguntando si en nuestro grupo había algún soldado indispuesto por la comida. ¿Porque la susodicha pregunta?, el mismo lo aclaro,
    HABÍA UNA PÀRTIDA DE CARNE EN MAL ESTADO. Y hubo gente con malestar lo que levanto la liebre.
    En ese me momento me acorde de MI SARGENTO, el de:
    ESO ESTA BUENO, LO HEMOS COMIDO TODOS.
    Tiempo despues ya en el cuartel en un servicio de cocina que me pusieron tuve que ir al frigorifico a por mercancia para cocinar y vi cajas grandes congeladas de carne de origen sudamericano que tenian fecha de envasado de 4 años o mas de antigüedad.
    TOMA YA LO QUE NOS DAN DE COMER…. Olvidate de la ternera gallega.

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