Caídos y levantados

Resulta desconcertante y altamente desmoralizante que cuando se trata de exponer y resaltar los cientos de recursos que Lugo posee por doquier en cada una de sus piedras, de su historia y de sus leyendas, la única reacción oficial que se produzca sea una puntualización sobre el uso o no uso en el callejero de la palabra Caídos.
Aún concediendo a la puntualización todas las bondades de oportunidad y exactitud, no deja de sorprender que de entre todos los asuntos expuestos ya en la corta vida del programa de TeleLugo, Lucu´s Intríngulis, lo único que ha llamado la atención de un representante de la municipalidad haya sido precisamente un detalle anecdótico, cuya posible imprecisión se aprovecha para arrojar sobre sus autores una filípica admonición que impida a los periodistas remover la sacrosanta historia de la ciudad.
Lo substancial en el caso citado no era el origen popular de la Ronda de los Caídos, sino el lucimiento que se podría alcanzar devolviendo a aquel tramo el aspecto que tuvo en tiempos idos, pues nada hay que impida plantear la conservación de la muralla en toda su extensión, no limitándose a los lienzos y cubos como si ése fuera el original y único objetivo de sus constructores y de quienes les sucedieron a lo largo de los siglos.
Cuando se solicita la participación ciudadana para colaborar en el buen gobierno de la ciudad se corre el riesgo de que las sugerencias no coincidan con los intereses políticos de quienes corresponde representarnos en cada momento, pero si el ciudadano, o en este caso, un medio de comunicación, recibe por toda respuesta a sus afanes colaboradores la regañina que esta semana ha merecido Lucu´s Intríngulis, cabe pensar que más nos valdría cantar las excelencias de la muralla china, sobre la que el Concello no tiene ninguna competencia, que sepamos.
Pero no. Existe un firme deseo de colaborar y colaboraremos.

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