Víctima de los leones (y II)

La noticia

No sabemos cuándo sale de Lugo Nicanor García, pero háganse a la idea. El 21 de enero de 1921 tiene 16 años y lleva dos meses trabajando a las órdenes del domador de leones belga Arthur Delhayer, también escrito Delhayenn. Atiende las jaulas, da de comer a las fieras y ayuda a transportar todos los utensilios necesarios en pista para el espectáculo.

Cuando el periodista Diego San José publica en Madrid un recuerdo de la fuga de los leones de Malleu en la Feria de Navidad de Valencia el 12 de enero de 1900, Nicanor sale de limpiar una jaula instalada en la Feria de Navidad de Valencia de 1921 y la deja mal cerrada.

En ella están los cinco leones de Delhayer. El muchacho vuelve atrás para enmendar su error, pero ya es demasiado tarde. Uno de los felinos, el llamado Verdura, se ha dado cuenta del despiste y aprovecha la rendija para escapar.

Ahora el obstáculo en su fuga es Nicanor, que acaba de dar los gritos de alerta. El animal descarga un zarpazo contra el joven y le arranca el cuero cabelludo. Delhayer ya está frente a la jaula cuando otros dos se ceban en Nicanor.

El belga se hace con una barra de hierro y gracias a su autoridad frente a ellos y a su valentía, logra reconducir a los cinco sin que alcancen los espacios públicos como habían hecho los dos de Malleu veintiún años antes.

Arthur y Nicanor son trasladados al hospital valenciano y mientras el primero es dado de alta el mismo día, su joven ayudante permanece ingresado en estado gravísimo hasta que fallece tres días después.

La ciudad vive una psicosis de fugas y carnicerías. La noticia el 29 de enero es que se han escapado cuatro leones que deambulan por Valencia.

Al día siguiente, el periódico debe rectificar. No eran leones, sino mulos. Pobre Nicanor. Qué vida tan corta.

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