Nicanor y el circo (I)

Cartel de Félix Malleu

La historia del lucense Nicanor García es breve, como veremos estos días. Sin embargo, en torno a él se pueden contar acontecimientos que enlazan varias décadas.

Hubo un tiempo, entre el XIX y el XX, en el que el domador de leones Félix Malleu se gana la vida, no solo con su espectáculo de fieras, sino durmiendo con ellas en el Circo Colón de la plaza de Santa Bárbara. Seguro que Ramón Pernas sabe algo de eso. La gente podía verlo roncar a cualquier hora dentro de la jaula y a cambio le deja unas monedas.

La vida de Malleu forma unos constantes dientes de sierra que van de la fama al olvido, de la gloria a la miseria, de los leones a los muñecos. Su vida de domador inspira una obra de Pilar Millán Astray, y como marionetista suscita el interés de Buñuel y Lorca.

En enero de 1921, cuando ya ha abandonado las fieras y se dedica a los títeres, un periodista madrileño, Diego San José, publica toda su trayectoria en un artículo nostálgico y de homenaje, pues él lo recuerda siendo el primer domador que mete la cabeza en las fauces de un león, durmiendo con ellos, o luchando a brazo partido contra dos ejemplares que se le escapan de la pista cuando participa con ellos en la Feria de Navidad de Valencia, que casualmente se está celebrando en esos mismo días.

La fuga de Malleu _ la de sus leones _, sucede el 12 de enero de 1900, veintiún años antes. Se incendia el circo Feijóo y los dos machos del domandor, Fortuny y Conde, campan por las calles valencianas como el toro que mata Fortuna, por las de Madrid.

Hieren a tres peatones, pero gracias a la habilidad de Malleu y a la valentía de su ayudante, José Sánchez Agudo, consigue devolverlos a la jaula sin mayores desgracias.

Pero, ¿y nuestro Nicanor García? ¿Qué pinta el lucense en todo esto?

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