Inventor romántico (y III)

El Flotante Pasarón concebido por Ubaldo

Una vez que Ubaldo hubo puesto negro sobre blanco los principios de la navegación aerostática y el correo flotante universal circunnavegador, solicita del Gobierno español el título de Descubridor de la navegación atmosférica _ admosférica se puso_, y la explotación durante diez años del susodicho correo flotante.

Todo ello estimado en la cifra de 20 millones de pesos, que era el rendimiento o el pago, por cuanto él cedía al Estado español su descubrimiento.

El ribadense Ubaldo Pasarón lo pone en manos de Isidro Wall y Alfonso de Sousa de Portugal, X marqués de Mejorada del Campo y IV conde de Armildez de Toledo, intendente de la isla de Cuba, donde se hallaba destinado el inventor.

La documentación pasa a las competencias del ministro de Hacienda, el cántabro Pedro Salaverría y Charitu, se concede una patente de cinco años y que si quieres arroz, Catalina.

La prensa de Cuba y España entera se divide en ubaldistas y anti-ubaldistas. Aquellos que se sienten compatriotas de un adelantado de las ciencias y los que ven a un nuevo loco que habla de volar, de correos y de globos en paparruchas.

Se ignora la seriedad con la que Salaverría examina el invento, pero a la luz de los conocimientos actuales cabe pensar que se le presta poca atención. En esa época Zeppelin también está en América, un poco más al norte, y toma apuntes para el dirigible que tiene en mente, pero faltan todavía cuarenta años para la comprobación empírica de sus teorías. ¿Se pudo haber adelantado España? Es posible, pero Ubaldo muere poco después.

Salvador Lorenzana lo considera una de las figuras señeras entre los románticos gallegos y Ubaldo lo fue en todos los sentidos, no solo por su obra literaria, sino también por la altura a la que aspira elevar sus sueños.

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