Antes que Zeppelin (II)

El precursor

Antonio, Celso y Benito Pasarón y Lastra, los tres hermanos mayores de Ubaldo, lo preceden en vocación y empleo militar, pero ninguno desarrolla la originalidad del pequeño de la familia.

Siendo alumno de la Academia de Ingenieros Militares de Guadalajara con 19 años se inicia en poesía, teatro y periodismo, pero pronto se centra en ciencia militar y obras monumentales. Entre las primeras, Instrucción castramentaria para acampar la Infantería en yermos y despoblados.

Y de las segundas, algunos títulos que meten miedo por su ambición: Atlas crítico de la historia de España del Adelanto Humano desde la edad más remota hasta nuestros días, o el Mapa mundi comercial geoestratégico de la Tierra, cuyos meros enunciados provocan la aparición de almorranas al imaginar el tiempo de trabajo requerido para llevarlas a buen puerto.

Sin embargo por ninguna de ellas aparece Ubaldo en esta sección. Lo hace por el contenido del “Pilotage aeronáutico por Ubaldo Pasarón y Lastra, descubridor de la navegación admosférica”, faltas ortográficas incluidas.

Se trata del primer planteamiento sobre “navegación aerostática de fijo rumbo y velocidad arbitraria, hasta la del huracán”, tal como lo define el propio Ubaldo, que se erige como precursor de Zeppelin.

Aprovechamos las palabras de Antonio Pérez Martínez para explicar que se trata de un globo dirigible flotante formado por dos “secciones meridíánicas elipsoidales”, unidas por su concavidad a modo de ciruela claudia, con una eslora elipsoide y diámetro mayor horizontal equivalentes a los de una fragata, con resistencia para maquinaria, tripulación, pasajeros y carga, que podría circunnavegar la Tierra a una legua de altura en once días, dos horas, 52 minutos y 13 segundos.

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