Rennes de Castrelo

Sauniére, a punto del hallazgo

La pequeña feligresía francesa de Rennes-le-Château esconde las claves en que se basan las especulaciones sobre la descendencia de Cristo, los merovingios y los tesoros que encuentra en su iglesia el sacerdote Bérenguer Saunière, popularizados a mayor gloria de los best-seller por Dan Brown en El código Da Vinci.

Bien, pues en la provincia de Lugo podemos encontrar muchos de los elementos que mediante una argamasa consistente darían resultados similares, e incluso más sorprendentes, que los de Rennes-le-Château. No hacerlo es una inconsciente forma de tirar el dinero de un turismo constante, máxime en una época de precariedad.

Crismones, griales, lignum crucis de probada autenticidad, cuadros pintados al revés, fuentes mágicas, pasadizos, herejías y máximos honores religiosos son solo algunos de los mimbres con los que trenzar aquí dos o tres Rennes-le-Château, uno detrás de otro.

Dirá el conocedor del enclave francés que en Lugo falta la pieza hipnótica e irresistible del hallazgo de un tesoro, de un cura envuelto en pesquisas non sanctas y de una dinastía, que merovingia o no, dé realce a la historia con poderes temporales y oropeles tangibles.

Bueno, pues hasta en eso está equivocado el listillo, porque la historia nos ofrece la posibilidad de conectar todos esos elementos sin necesidad de desplazarnos al Languedoc galo.

Basta movernos hasta la Casa Grande de Castrelo, en Castro de Carballedo. Un edificio hoy ruinoso, aunque habitado, al menos hasta hace unos años. Se levanta a orillas del río Fondós y de su grandeza pasada habla su vinculación al rey Don García, aunque la construcción en si es del XVIII.

Corre el año de 1960 y se realizan obras de reparación en la capilla, tal como Saunière dice que lleva a cabo en la iglesia de María Magdalena en Rennes. Se procede a mover unas piedras cuando de repente…

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