Julia y los tiburones

Julia y Petra, en la prensa

La prensa recoge espantosas descripciones de lo que viven los viajeros y la tripulación del Principessa Mafalda antes de que el barco se hunda. Histerismo en unos, miedo en otros, valor y heroísmo en la mayoría, pasajeros incluidos. Los detalles son de fácil localización y existen libros y novelas que los desmenuzan.

La diferencia más notable en ese sentido con el Titanic es que aquí llegan mucho antes varios barcos salvadores y que en estas aguas no hay icebergs, sino tiburones. Muchos pasajeros se resisten a lanzarse hacia las lanchas por miedo a ellos. Vaya paradoja, porque de esa forma se condenan sin remedio.

Las cifras de muertos también son menores y contradicen el mito clasista de la víctimas. De 1ª y 2ª mueren el 45 por ciento de ellos. De 3ª, el 24 por ciento. En total hay 869 supervivientes recogidos de sus botes por siete u ocho embarcaciones. Las víctimas son 386 personas de las 1.255 que van a bordo (968 pasajeros y 287 tripulantes), aunque todavía hoy existen distintos recuentos, algunos con notables diferencias.

¿Y Julia la quiroguesa? ¿Qué fue de ella y de Petra en este pandemónium de gritos y muerte? Ambas sobreviven. Ellas son dos de los 634 pasajeros de 3ª que se salvan de morir ahogados o entre las fauces de los escualos.

De hecho, Julia es la primera persona rescatada de la que se tiene noticia en España, ya que en una información de alcance, el periodista de la agencia internacional resume los españoles que sobreviven diciendo que todos son originarios de provincias levantinas, excepto una gallega, Julia López López, de Lugo.

En efecto, no es habitual que los gallegos utilicen esta compañía para viajar a América, sino las inglesas que tocan los puertos de Vigo y A Coruña.

Nos gustaría saber que Julia y Petra han sido felices en Buenos Aires.

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