Julia, la quiroguesa

Llegada del Princ. Mafalda a Barcelona

Julia López López nace el año 1891 en Vilar de Mondelo, uno de los dos lugares en los que se divide la parroquia de Santa María de Bendilló, en Quiroga, cuya más notable característica es la actividad en torno a su molino de aceite.

Hay que imaginar que Julia se instruye allí en letras y números, así como un completo aprendizaje de costura, que andando el tiempo le permitirá hacer por la vida en Madrid.

Vecina ya de Cibeles, Julia se integra en un taller de modistillas, tantas veces reflejados por la literatura costumbrista. En el taller hace muy buenas migas con una colega madrileña, Petra Burgos Garrido, siete años menor que ella. La madre de Petra, una señora que en 1927 cumple los 75 de edad, sigue siendo portera de la casa número 44 en la calle Jorge Juan, haciendo esquina con la de Núñez de Balboa, donde vive con otra hija, con Petra y en su día, con su primogénito.

Siendo un muchacho, ese primer Burgos emigra a Argentina, donde permanece 18 años. Luego vuelve a España de vacaciones, pero un barco alemán cañonea y hunde el trasatlántico que lo trae, muriendo en la acción.

Pese a ello, Julia y Petra, con 36 y 29 años de edad, deciden que también quieren vivir juntas la aventura americana. Buenos Aires es un buen destino para sacar mejor provecho a sus conocimientos como modistas.

El plan se substancia en 1927, cuando pretenden adquirir dos pasajes para el SS Giulio Cesare que atravesará el Atlántico en fechas que a ellas satisfacen. Pero puestas en contacto con la Navigazione Generale Italiana, les informan que el barco está completo. La alternativa más inmediata es hacer el salto a bordo del Principessa Mafalda, que recoge pasajeros en Barcelona. “Recordarán, señoritas, que el año pasado Carlos Gardel llega a España a bordo del Prin. Mafalda”. “Sí, pero nosotras vamos a ir en tercera”. (Continúa).

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