Anarquistas que no hablan

Sendón y Martínez

Federica Montseny está alojada en una pensión de la Ronda, o de Secundino Moret, hoy Castelao, cerca de la Porta da Estación, por donde sube hacia Santo Domingo para dar la charla de la CNT en la Plaza de Abastos.

Como recordamos ayer, el acto es suspendido al conocerse la caída del gobierno Chapaprieta, y a fin de evitar alteraciones del orden.

Cuando pasan por delante del Teatro Principal, otro de los frustrados oradores del día, Claro José Sendón, le comenta a Federica que en ese lugar había mitineado dos años antes, 1933, con José María Martínez y que en la actualidad ya estaba muerto.

El anarquista asturiano Martínez nace en Castiello y muere en Sotiello. A uno de sus hijos le había puesto un nombre muy apreciado entre los anarcosindicalistas, Acracio, y a una hija, Armonía.

Su muerte en 1934 permanece sin esclarecer, pues aunque en la versión oficial se dice que se le dispara la escopeta que porta ese día, también se sabe que lleva encima gran cantidad de dinero del Comité Central revolucionario de Asturias, pero en sus bolsillos no se le encuentra ni una peseta.

Lo que en ese momento ignora Claro José Sendón es que él mismo también está a dos años de su muerte, ocurrida en Nueva York el año 1937, a donde lo envía la CNT en labores de propaganda, pues ya ha residido allí en otra época. Sendón muere tísico.

Un cuarto orador frustrado, además de Federica, es Jaime Baella, que será fusilado un año más tarde, en 1938.

Cuando llegan a la Plaza de Abastos se enteran de la suspensión del acto, que auguraba llenazo, según Federica, a pesar de que los socialistas, dice ella como reproche, habían organizado a la misma hora un acto paralelo en un edificio frente a la Plaza.

No obstante, al día siguiente Montseny adoctrinará en Sindicatos a un grupo reducido.

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