Una manada de lobos

Entrada a la Expo

El Boletín de Agricultura Técnica y Económica publica en 1930 un trabajo sobre el lobo en España que quizás es el proyecto más ambicioso realizado hasta entonces sobre todos los aspectos concernientes al animal, incluidos los etnográficos, o los casos de licantropía.

A la hora de citar los municipios gallegos con mayor presencia de ejemplares señala los de Monforte de Lemos, A Fonsagrada, Meira, Becerreá, Barco de Valdeorras, Maceiras, A Cañiza, Covelo, Forcarei, Santa Comba, Cesures y Pontedeume. Una lista tan discutible como aceptable.

Lo más curioso viene a continuación, pues narra un caso sucedido en Galicia con el que se quiere poner de manifiesto la agresividad del lobo. Lo hemos investigado para narrarlo con detalle y los resultados son sorprendentes. Vean.

Todo arranca cuando el oficial del Gobierno Civil de Pontevedra, Enrique Pérez Fontán, persona de espíritu aventurero, buen humor y extravagante hasta donde se lo permite su actividad profesional, decide viajar por toda España con un grupo de amigos durante los primeros días de ese mismo año, 1930.

La Exposición Universal de Barcelona de 1929 está a punto de cerrar sus puertas, pero se acuerda una prórroga hasta el 15 de enero siguiente. De modo que la ven y regresan parando en los destinos que más les interesan.

Cuando su automóvil cruza las tierras de Pobra de Trives, tras superar el Padornelo y A Canda, observan a un lado de la carretera que un hombre está encaramado a un árbol y que una manada de lobos vigila el momento en el que desfallezca para devorarlo cual abuela de Caperucita. Nieva y el frío curte el carácter.

Aquello no puede quedar así, piensa Enrique. Mañana descubriremos qué hace para remediarlo y quién es el hombre que ocupa las ramas medias de ese árbol.

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