La cara del perdedor

¿Fuiste tú el culpable o lo fui yo?

El fin de semana nos deja un puñado de triunfadores. Rajoy, Cospedal, Iglesias y Navarro. Este último es el representante español en Eurovisión; es decir, el encargado de decir dentro de unas semanas: “No me arrepiento de haber venido aunque no me haya votado ni Portugal”.

Para ello tuvo que superar una avalancha de críticas por tongo y responderles a todos con un corte de mangas, que es lo ideal para los organizadores, para el público y para él mismo. Mal empieza esta edición.

Parece claro que Iglesias no se ha llevado muchos votos, pero sí los suficientes. Queda demostrado que las antipatías que suscita fuera, dentro se vuelven contra Errejón. Pues bien, Podemos seguirá siendo tan pablista como el PP, marianista. Ya solo nos queda por despejar qué va a ser el PSOE, porque Ciudadanos se declara riverista sin fisuras.

A los cinco que no van a Eurovisión _ especialmente a Mirela, que fue la ganadora moral _, se les puso cara de Errejón, que es esa expresión, entre lela y pasmada, que a él le sale tan bien cuando abraza a Pablo, porque es la suya en reposo.

No hay nada que disimular. Cuando fracasas en tu intento debes estar triste y punto. ¿Por qué creen que los candidatos a los Goyas que no los consiguen se quedan tan tranquilos en sus asientos y aplauden al ganador? Pues sencillamente, porque ya saben el resultado de antemano y se han llevado el berrinche horas antes.

Las bases le piden a Pablo unidad y humildad. Justo. Ésas son las virtudes principales de Iglesias. Unidad, porque él es en si mismo uno y trino. De sus admirados líderes ha aprendido la capacidad de eliminar competidores a dos manos.

¿Y qué decir de su tradicional humildad? Si su petulancia ya no cabía en el Congreso, ¿dónde podrá albergarla ahora?

Un comentario a “La cara del perdedor”

  1. Aureliano Buendía

    Sólo los idiotas ponen en marcha procesos participativos, ya sean generales o internos del propio partido, cuando saben que pueden perderlos.

    Le pasó a David Cameron, Primer Ministro Británico, que perdió el referéndum del “brexit”; le pasó a Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, que perdió la consulta convocada para decidir sobre el proceso de paz con las FARC.

    No le pasa a Pablo Iglesias, que convocó la asamblea de “Podemos”, y la ganó. Y no por los pelos, como parecen vender ahora algunos medios de comunicación.

    Y ahora vendrá la limpieza de los disidentes, y el realineamiento de las filas del partido hasta que parezca una parada militar de las que se hacían en la Plaza Roja para conmemorar el aniversario de la Revolución de Octubre.

    Ergo, puede extraerse una conclusión: Pablo Iglesias puede ser comunista, pero no idiota.

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