El juicio final

Comienzan las votaciones

A estas horas, con la votación inminente, circulan encuestas en las que Errejón arrasa con porcentajes que doblan a los de Iglesias. Hay una de 65 contra 35 y cosas así.

Ahora bien, la gran mayoría de quienes participan en ellas no votarán hoy, y por lo tanto no se trata de una indagación sobre el sentido del voto, sino sobre los deseos y las percepciones de la realidad.

Hecha la advertencia y establecidas las precauciones, sí se puede decir que Íñigo vapulea a Pablo. ¿Por qué?

Lo que desde aquí se diga sobre la dicotomía podemita también forma parte de la percepción que da la barrera cuando se asiste a los toros. Es decir, un mundo donde se mezclan las impresiones con las apetencias.

Es imposible que el preferido surja de un análisis cabal de los dos programas. Si acaso, eso se dará entre los votantes de Vistalegre, y bastante optimismo es pensar que tal ocurra.

No, el preferido sale de una amalgama de sensaciones transmitidas desde que ambos forman parte de la pomada y del famoseo. Pablo se ha expuesto más a los medios y sobre el papel es el que cuenta con mayores índices de popularidad. Sin embargo, su imagen lo ha devorado sin compasión.

Chulo, prepotente, desafiante, manipulador, macho alfa, flojo en historia de España, narcisista, autoritario y pesetero. Ésas son algunas de las perlas cultivadas en el tiempo de exposición, mientras que en la casilla negativa de Errejón prácticamente solo aparece aquel episodio del trabajo fantasma por el que fue inhabilitado en la Universidad de Málaga. El resto del perfil tiende a neutro, cuando no a positivo. Esto es lo que en nuestra opinión se traduce ahora en mayor simpatía hacia su candidatura, al menos, desde fuera de la formación.

Desde dentro carece de interés especulativo porque solo faltan minutos para el juicio final.

2 Comentarios a “El juicio final”

  1. Aureliano Buendía

    Como siempre, la demoscopia ha demostrado ser la ciencia más inexacta entre las exactas. Hay una tendencia (que supongo que tendrán estudiada, y deberían tener descontada) a confundir los deseos del encuestador con la realidad. Errejón tenia el apoyo mediático, por la apariencia más simpática de su propuesta, frente al radicalismo de Iglesias.

    Pero, como en tantas otras ocasiones, no son los periodistas, tertulianos u opinadores los que votan, sino los electores (los “inscritos e inscritas” de Podemos, en este caso). Y claro, la apertura de las urnas (electrónicas, a la sazón) da unos palos que provocan taquicardia. Resulta que ha ganado Iglesias, y por goleada. Los “inscritos e inscritas” no quieren nada de responsabilidad institucional ni colaboración en el funcionamiento del sistema; prefieren el combate abierto contra éste, hasta su destrucción.

    Y ahora, como no puede ser de otra manera, vendrá la purga. Aunque se adorne con coleta y buen rollo, este es el viejo comunismo de toda la vida, y Vladimir Ilich dejó instrucciones claras sobre qué hacer con los disidentes.

    Lo veremos en las próximas semanas, o meses, pero que nadie dude que así será.

    Tal vez, lo mejor que podría hacer Errejón sería abandonar el barco y presentarse a las primarias del PSOE. Pondría a los votantes de Pedro Sánchez en un serio aprieto, para decidir su sufragio.

  2. ARINESA

    Aquí Cora recibiendo los resultados de la “encuesta” de boca del autor de la misma.

    http://elcondensadordefluzo.blogs.fotogramas.es/files/2014/01/zlltarrr.jpg

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