El monstruo ausente

No vino a verlos

Se pasan el año dándose jabón unos a otros e invitan al ministro del ramo para que lo presencie, pero no están contentos si en dos o tres ocasiones no lo ponen a escurrir. Es el mundo del cine. O lo quieres con sus monstruos, o dedícate al mus.

En España la ceremonia anual se llama Goya y en sus años de existencia ha adquirido ya unos tics que la hacen reconocible debajo del agua. Siempre hay uno que llora con lágrimas. Este año dos, los Bayona. Todos los demás lo hacen sin derramamiento de líquidos. Lloran porque Cultura les subvenciona poco, porque el IVA está por las nubes, porque recaudan más que reciben, porque no hay papeles femeninos, porque no hay mujeres directoras, porque los rodajes son muy duros o porque no se les quiere con la intensidad oportuna.

En este capítulo el sábado se han registrado dos novedades. Una, no quejarse de TVE, porque en 2016 emitió 629 películas españolas y esos son parámetros muy aceptables; y dos, quejarse de que solo el 8 por ciento de los actores pueden vivir de su profesión.

Este último dato es inquietante. Sobran actores o faltan espectadores. Como decía en titulares Pedro Rivas cuando en Galicia se creaban más plazas escolares que niños había, o sobran pupitres, o faltan culos.

Otra reivindicación llamativa y ya citada, reclama que se escriban más papeles femeninos. Siendo actriz es un deseo lógico. Como les dé a todos por hacer Doce hombres sin piedad, mejor dedícate a la mercadotecnia. Pero pasa que no se pueden forzar las situaciones. Don Quijote es el prota y Dulcinea sale poco. Ve y dile tú a Cervantes que lo compense. Y si encima Emma Suárez se lleva dos de los premios, mal asunto.

También fue muy ostensible la ausencia del monstruo más premiado de la noche, el de Jota Bayona.

3 Comentarios a “El monstruo ausente”

  1. Aureliano Buendía

    Ninguna industria con tal carga ideológica puede quejarse de su cuenta de resultados. Si un fabricante de yogures pone en todos ellos el escudo del Barcelona F.C., no deberá sorprenderse de que los aficionados del Real Madrid no se los compren.

    Con el cine y la cultura en general, pasa lo mismo. Si todas las obras que salen de la fábrica cultural son elaboradas con el mismo molde o corsé ideológico, es muy normal que una parte del público no se sienta atraída por el producto.

    Para pasar el corte de la crítica y del gremio, toda película ha de ser progre, preferentemente anticatólica o referida al movimiento LGTB. Puntúa también dar la visión “oficial” de la Guerra Civil española.

    Es una situación similar, aunque con los términos invertidos, a la que se vivió durante el franquismo. Lo que ocurre es que entonces, como era una dictatura, toda la producción cultural estaba rígídamente controlada, y no había posibilidad de elegir. Si ibas al cine, ya sabías lo que ibas a encontrarte.

    Ahora, y al menos por el momento, tenemos la posibilidad de abstenernos.
    No tenemos dictadura, pero seguimos teniendo censura. Le hemos cambiado el nombre, ahora le llamamos “corrección política”, pero es lo mismo.

  2. ARINESA

    Por el título de hoy creí que ibas a hablar de Rajoy, que no asistió a la entrega de los Goya.

  3. Españolito de a pie.

    Aqui hay que pagarlo todo aunque no lo usemos.
    Un mega aeropuerto en Ciudad Real, a pagarlo.
    Autopistas sin terminar y sobre todo sin necesidad, a pagar.
    Miles de organismos públicos, algunos con funciones duplicadas y em presas publicas descontroladas, alberge lujosos para los pòliticos y familiares, a pagar.
    Y el cine por que iba a ser menos, a pagar toca, ademas no te equivoques cuando suenen las cornetas ya sabemos saldran haciendo gestos de la Zeja o lo que cuadre en ese momento.
    Mientras nos quede un duro en el bolsillo y aunque lo necesitemos para lo mas básico como es comer, lo suyo es que nos lo rapiñen los de siempre.
    Para tío, se solidario con los que viven mucho mejor que tu.
    Haz patria.

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