Saulo de Hasél

Un nazi los condena

Del cerebro de Pablo Rivadulla Duró, más reconocido en ambientes golpistas como Pablo Hasél, no esperábamos nada útil, amable, ni brillante. Aunque joven, siempre se ha distinguido por mojar su cálamo en los tinteros más pútridos e infectos que existen, y por muy lejos que estén, allá va él a nutrirse.

Pablo es un terrorista vocacional, de ésos que tanta falta hacen en las minas para ir abriendo menas y despejando gangas. En su afán profesional ha visto una nueva ocasión para currar con motivo de que el Betis apoya a un futbolista llamado Zozulya, al que acusan de nazi.

Le ha bastado oír la palabra nazi para que, ni lerdo ni perezoso, haya expresado sus deseos de que se mueran todos los del Betis, directiva y plantilla incluidos, personal subalterno ya veremos, y aficionados, se pensará.

Se ve que conoce bien a los nazis, porque emplea sus métodos ad pedem litterae. ¿Le molestan los béticos? ¡Ala, todos a criar malvas! Si la coherencia figurase entre sus menguados méritos, lo único que debería hacer Pablo comosellame sería evaporarse, pues si su odio al nazismo es como parece tan profundo, ha de sufrir la mar al ver todos los días cómo el espejo le devuelve su propia imagen.

Pero no. Dios no le ha llamado por el camino de la coherencia. En realidad no le ha llamado por ninguno y no sabemos a qué está esperando. Si tuvo el detalle de tirar del caballo a Saulo de Tarso para que con el porrazo viese la luz y recompusiese sus torpes ideas convirtiéndose en San Pablo, bien podría descolgarse hoy, en la tarde menos pensada, y darle un coscorrón a este otro Pablo para que reordene las meninges, pues estamos convencidos de que en el fondo, Rivadulla es bueno. Despistadillo, pero bueno.

Si tal ocurriese, mudaría su nombre una vez más y le llamaríamos Saulo de Hasél. Béticos y sevillistas quedarían eternamente agradecidos.

Un comentario a “Saulo de Hasél”

  1. Aureliano Buendía

    Me parece bien, Cora, tu apelación a la intervención divina para rescatar a este muchacho del infierno filoterrorista que se agita en su cerebro, pero he de recordarte que los milagros son un elemento sumamente raro, y que no se producen a voluntad ni petición del necesitado de los mismos.

    A mí, el tal Hásel no me llama especialmente la atención, porque, lamentablemente, gente como él, hay mucha. Están tan contaminados por el odio que sólo otro sentimiento de mayor fuerza (el miedo) les impide coger el kalashnikov y liquidar a uno (o varios) semejantes. Y viven entre nosotros, en la mayoría de los casos sin llamar tanto la atención como este rapero.

    Son estos los que, en las circunstancias adecuadas, hacen que las guerras civiles se transformen en carnicerías. Son los que llenaron las cunetas de cualquiera de las dos pañas de cadáveres en la guerra y posguerra, aprovechando la circunstancia política para dar rienda suelta a las bondades de su corazón. Son los que provocaron los horrores de la lucha entre vecinos, e inclluso hermanos, en la Bosnia de los años 90.

    No sé si todos tenemos alguna parte de monstruo, o si el ser humano es un monstruo en sí mismo. Tal vez un estudio neurológico o psiquiátrico de este rapero, amigo por otra parte de Juan Carlos Monedero, ayudara a esclarecer tales dudas.

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