La guerra de los laxantes

La avioneta Bescansa fue muy famosa

Españoles, Carolina Bescansa en paz.

La que estás liando, pollito. Decían que el fuego amigo estaba pactado para dar que hablar y ocupar espacios, pero una de dos, o se han pasado desde el disimulo al fuego real, o la guerra ya venía de épocas fundacionales.

Quizás haya de todo. Un poder sobrevenido desde la nada hasta pisar moqueta con la velocidad de un Erasmus en Corfú imprime carácter, como hacen algunos sacramentos.

Es imposible que no sucedan estas cosas cuando se viaja a la velocidad de la luz y mucho más si se hace dando lecciones de una integridad que ellos mismos tienen en entredicho y con ademanes matones, chulescos, vengativos y en ocasiones, profundamente amenazadores.

Si la violencia genera violencia, cuando convives con las amenazas acabas siendo alcanzado. También hay unas frases muy bonitas sobre jugar con fuego y sobre acostarse con niños.

Monedero odia a Errejón, éste a Iglesias, Bescansa a los dos y todos a Pablo. Bueno, le aman, le odian o le temen, que es la misma menestra de sentimientos que generaba Stalin. Eso sin contar las distintos fuegos cruzados por la presencia entre ellos de Garzón, ni las guerrillas en los niveles inferiores, o las pugnas territoriales respecto a la metrópoli, o las ideológicas, con sus grados de revolución pendiente. Españoles, la avioneta de Laxantes Bescansa que sobrevoló España durante años ha aterrizado.

A Rita la amenazan de muerte y se presenta como un ataque exterior. Es posible, pero con lo que tiene dentro no necesita enemigos. Y la dulce Tania está tan impresionada que se imagina abogados y abogadas muertos en Atocha. A veces veo letradas muertas, dice la pobre.

Tanto Juego de Tronos no podría traer nada bueno. Ahora llega Vistalegre 2, que es como un aquelarre pero sin macho cabrío. Solo macho alfa.

Un comentario a “La guerra de los laxantes”

  1. forneas

    Superior. Tiene mucha fuerza. Bien elaborado. Gracias

    superior.

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