Rin Tin Tin tenía estrés

Rin Tin Tin, con esa típica cara de estresado que tienen todos los perros que trabajan

Una de las fobias más frecuentes es la producida por los arácnidos, que compiten con los reptiles y las ratas a la hora de causar el rechazo más generalizado.

Ellos no tienen la culpa. Son animalitos como Milú, el fox terrier de Tintín, o Rin Tin Tin, el pastor alemán de Rusty. A ver si no me lío.

A un buen puñado de ellas, de las arañas, les ha dado por brotar en las instalaciones municipales de Cibeles y aunque dicen los biólogos que febrero no es un mes idóneo para que hagan estas cosas, lo cierto es que en el consistorio madrileño hay una plaga.

Lo más interesante ahora es saber la decisión que adoptan los llamados animalistas, los mismos que con enorme poder han desterrado del municipio los circos con animales porque los pobres se estresan, sin darse cuenta que acaban de condenar a muerte a cientos de leones, camellos y demás familia, pues son muy caros de mantener y si no trabajan, mucho más.

Dado que los elefantes se estresan por levantar la trompa, ¿qué no harán las arañas si las sulfatan, pisan o aplastan? Pues morirse, que no es lo mismo, sino lo siguiente.

Ya estoy viendo cómo Carmena, los animalistas y la madre que los parió a todos recogen con amor a cada una de las arañas, les limpian el culo y las trasladan a un hotelito de la sierra gratis total, mientras les echan una pequeña regañina: “Habéis sido muy malas. En los ayuntamientos no se hacen plagas, que para eso ya estamos nosotros”.

Y la araña: “¡Uf, qué miedo! Creí que iba a estresarme”.

Si los tigres no pueden trabajar en los circos, es de suponer que los caballos de la policía tampoco puedan dar golpe; ni los perros que huelen las drogas. Ésos mucho menos, porque no están estresados, sino espídicos.

Ya no se podrá rodar Rin Tin Tin, ni Tarzán. Han llegado los animalistas para jubilarlos a todos.

6 Comentarios a “Rin Tin Tin tenía estrés”

  1. Aureliano Buendía

    Cuando un sistema sociopolítico, a veces con siglos de existencia a sus espaldas, se corrompe en sus valores más elementales, podemos encontrarnos con fenómenos curiosos, cual es la que podemos llamar “dictadura de las minorías”.

    En muchas ocasiones, a lo largo de la Historia humana, se ha dado el caso de que un grupo minoritario haya mantenido controlado y reprimido a una mayoría social. Pero, lógicamente, una situación tan anómala en sí misma sólo podía provenir de un recurso al uso o amenaza de la fuerza, y solía tener una duración limitada en el tiempo.

    En la degenerada y corrupta sociedad occidental de hoy, ya no es preciso que una minoría recurra a las armas para subyugar a la mayoría socia. Basta con que los líderes de esa minoría sepan controlar adecuadamente los medios de comunicación y las redes sociales. Con tal base, y aprovechando las miserias de una organización social suicida, pueden llegar a imponer su voluntad minoritaria a todos.

    En el presente caso, los animalistas han conseguido identificar su causa con lo que podríamos llamar, parafraseando a Bauman, “progresismo líquido”, que es el rumbo a ninguna parte que marca la intelectualoide izquierda rampante. Se trata de un sistema en que cualquier disidente es sacrificado en el altar de la corrección política.

    Por esa vía, se llega a la espantosa situación en la que se pretende que los animales se equiparen, o aún superen, los derechos de los seres humanos. Todo ello, acompañado de la correspondiente ola mediática y de la perveresión (¡cómo no!) del lenguaje: se habla de “asesinatos de animales” con la mayor ligereza, sin que el ciudadano, con su cerebro adecuadamente formateado, aprecie que se trata de una contradicción en los términos, ya que sólo el ser humano puede ser objeto de homicidio.

    No olvidemos lo esencial: un animal es un animal, y un hombre es un hombre, por más que viendo los procesos mentales de algunos de nuestra especie, la línea de separación parezca diluirse.

  2. Aureliano Buendía

    Sólo dos líneas, en un mensaje separado del anterior (con el fin de evitar confusiones o asociaciones engorrosas entre un tema y otro), para mostrarme de acuerdo con un comentarista de ayer, que reclamaba una bitácora dedicada al último “salto” del prodigioso Fernández de Mesa, nuevo consejero de Red Eléctrica Española.

    Para mí, este hombre merece eso y mucho más, porque es el mejor ejemplo que conozco de maximización y aprovechamiento más que óptimo de las propias cualidades y habilidades.

    Pocas veces se ha llegado tan lejos, con tan escueto bagaje.

  3. Aureliano Buendía

    Un link para alguien a quien no le importe que le cuenten la verdad:

    http://www.zendalibros.com/los-godos-del-emperador-valente/

  4. Arinesa

    No es que Trump tenga razón cuando da su opinión acerca de vosotros, los periodistas. Pero no cabe duda de que, en no pocas ocasiones, sois vosotros, los periodistas, los que le proporcionais argumentos para ello.

    Arinesa Your comment is awaiting moderation.
    1 de Febrero , 2017 – 13:50 pm

    ¡Vaya!. Al ver la foto de cabecera de tu post de hoy creí que ibas a hablar del escandaloso nombramiento de Fernández de Mesa como consejero independiente (sic) de Red Eléctrica Española.
    Cuando me fije en el número de medallas del personaje del cuadro ya caí en la cuenta de que no se trataba de él. El auxiliar de jardinería en excedencia Arsenio tiene más.

    http://www.elplural.com/sites/default/files/field/image/fernandez_de_mesa2.jpg

  5. Net

    Si el juntaletras no contempla la diferencia entre los casos que expone, debería hacérselo mirar. Intentar comparar el exterminio de una plaga, o la utilizacion responsable de animales para el desempeño de ciertos trabajos, con toros, circos, peleas de gallos (en resumen para que usted lo entienda, espectáculos que buscan el regocijo de las personas)… denota una falta de sensibilidad propia de un salvaje. Si quiere, para arreglarlo puede hablar de tradiciones, fiesta, cultura o arte. Pero me remito a una de sus formulas preferidas y que introduce en alguno de sus textos: la canonización de los visionarios que muchos años atrás atisbaron los problemas y enfermedades de las sociedades modernas. En el futuro, se leerá este artículo y producirá vergüenza ajena por las analogías contenidas, mientras que los que pretenden eliminar del comportamiento humano la satisfacción del maltrato animal (no por el animal, sino por el hombre mismo) serán objeto de artículos que, como en los suyos, se habla de visionarios.

  6. Net

    D. Aureliano Buendia:

    Permítame que le regañe a usted, por hablar de perversiones del lenguaje y de cerebros formateados en la misma frase. Si usted se toma la licencia de asociar el cerebro humano con la idea de disco duro u ordenador personal, permítanos a otros asociar animal con la idea de ser viviente, que sufre y padece, porque todos somos animales, algunos más racionales y otros menos.

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