Mala y diabólica ralea


¿Qué hará Trump hablando con unos deshonestos?

Cuando escucho que Trump nos llama a los periodistas “las personas más deshonestas del mundo” me llevo un gran disgusto. No por el insulto, sino por quedarme frío. ¿Cómo es posible que un ataque frontal a la actividad a la que te has dedicado toda la vida no te produzca ni el más mínimo sarpullido como a otros colegas que se han puesto como lobos esteparios contra el presidente?

Bueno, puede ser que uno ya esté curado de espantos, o que de tanto leer a Prudencio Iglesias Hermida se hayan reblandecido las meninges. El caso es que la opinión de este caballero, ni fu ni fa, como si oyes llover. ¿Será que no tiene crédito?

Le voy a dar una idea. La próxima vez que quiera meterse con la prensa, repase lo que de sus profesionales pensaba Marcelino Ménendez Pelayo, que ése sí que gastaba crédito y podía decir lo que quisiese por tener las pestañas quemadas desde jovencito después de devorar cuanto libro hubiese caído a su alrededor.

Decía don Marcelino: “Los periodistas, mala y diabólica ralea, nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber, para entontecer a los pueblos, para halagar la pereza y privar a las gentes del racional y libre uso de sus facultades discursivas, para levantar del polvo y servir de escabel a osadas medianías y espíritus de fango, dignos de remover tal cloaca”.

Ésa sí que es una crítica terrible y contundente que debería librar a la profesión de los peligros que se derivan de su mal uso, aunque día tras día comprobamos que se sigue reproduciendo con más fuerza dado el alcance de los nuevos soportes.

Si el presidente habla de deshonestidad para tapar la suya propia, allá él. No es un tema de profundidad, sino un rifirrafe coyuntural sobre un señor y su forma de ser.

De ahí que el insulto me dejase tan frío como una rueda de prensa de Cristina Pedroche.

2 Comentarios a “Mala y diabólica ralea”

  1. Aureliano Buendía

    Pocos días hay ya en los que, leyendo la prensa, me quede yo pasmado.

    Y acaba de ocurrirme, con la cita de Menéndez Pelayo que reproduce hoy Cora.

    Ha de ser difícil, muy difícil, encontrar tanta verdad concentrada en tan pocas palabras.

    Lo de “…nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber…” es aplicable a todos los medios de comunicación amarillos, que es tanto como decir a todos los medios de comunicación, porque, incluso entre los más serios, ¿quién no se permite una página o un minuto de emisión, si no amarillo, sí de un anaranjado sospechosamente parecido?.

    Lo de “entontecer a los pueblos, para halagar la pereza…” es demostrativo del carácter visionario de D. Marcelino, que vislumbró “Sálvame” o “Gran Hermano” un siglo antes de su emisión.

    También resulta increíble la predicción que hace al decir “…para levantar del polvo y servir de escabel a osadas medianías y espíritus de fango…”.
    Si D. Marcelino hubiera conocido la televisión, se explicaría perfectamente la decacencia (o degradación, por mejor decir, de nuestra clase política). Especialmente en estos años, donde fenómenos políticos complejos y completos han nacido, o han sido creados, en el mugriento crisol que constituyen los programas pseudoinformativos de televisión.

    En fin, una maravilla. Eso sí es una crítica razonada a la prensa, y no la del (peligroso) bobo del tupé.

    Y después del zurriagazo que acabo de arrearle a la profesión periodística, quede claro que sigo considerando la prensa libre un elemento, no fundamental, sino imprescindible para que un país pueda merecer el calificativo de democrático.

    Prensa libre, por encima de todo, aunque algunos empleen esa libertad para refocilarse en el fango como cochinos.

  2. Arinesa

    Espero con ansia tu artículo de mañana acerca del nombramiento de Arsenio Fernádez de Mesa como nuevo consejero de REE.
    Obras son amores …

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