El bacilo español

Algo pasa con Donald

Trump y Ada Colau ya tienen una cosa en común. Ninguno de los dos pueden ver al español ni en pintura. Pues nada, quedamos a la recíproca.

Posiblemente ambos creen que sus decisiones son trascendentales para el bien común, o que ellos pasarán a la historia por luchar contra el DRAE con la misma fruición con la que Robert Koch luchó contra el bacilo de la tuberculosis.

Por descontado que la humanidad estará eternamente agradecida a Koch, y eternamente sorprendida con ese par de truhanes metidos a reformadores.

Lo curioso de ambos casos es que el idioma al que le plantan cara ocupa el primer o segundo puesto en cuanto a uso, no solo en los territorios afectados, sino en todo el mundo, con un notable ritmo de crecimiento que lo convierte en magnífico instrumento para entenderse con unos cuatrocientos millones de personas que lo tienen como lengua materna, solo superado en ese sentido por el chino mandarín.

Por lo tanto debemos sospechar que la guerra declarada al español tiene más que ver con su éxito que con su inutilidad. Vamos, que están rabiosos por el hecho de que le vaya tan bien. De hecho ninguno de los dos ha intentado derogar el liki, que es uno de los idiomas más inútiles del mundo por la falta de usuarios. No, el que prohíben es el español.

Como ya le ha caído la del pulpo, dice la Casa Blanca que el idioma ha desaparecido de la página “porque está en construcción”. Sospechosa casualidad. Llega Trump y la página entra en obras.

Quizás al presidente no le preocupe, pero el Brexit ha abierto las puertas a eliminar el inglés como idioma oficial de la CE, y todas sus medidas proteccionistas suponen en ese sentido un retroceso del inglés en su carrera por convertirse en el idioma mundial.

Las gallinas que entran por las que salen.

Un comentario a “El bacilo español”

  1. rois luaces

    No olvidemos a nuestros ínclitos legisladores: desde el año 2012 o así no se puede publicar más que en gallego en las revistas científicas oficiales, como el Boletín del Museo de Lugo, y desde luego el ‘dogal’ o boletín oficial de Galicia.
    -Total, pró ben que falan , qué máis tén?

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