Único urinario

Fuera de los colegios se volverán a encontrar con la cruda y cómoda realidad

No acierto a comprender la relación que existe, o que dicen que existe, entre la implantación en los colegios de mingitorios mixtos y el derecho a la identidad de género.

Ni siquiera en el caso de que sea necesario reconocer en un individuo la existencia de los dos sexos _ “soy niño y niña” _, tendría sentido la existencia de servicios comunes, porque él podría hacerlo donde más a gusto se sintiese, sin necesidad de que todos se tengan por afectados y mixtos a la fuerza.

Entiendo que la separación de los urinarios fue una conquista social y todos nos sentimos más cómodos pudiendo usar el más específico a nuestro ser. Ocurre todo lo contrario cuando se suprime la división de servicios para blancos y negros allí donde estaba en vigor.

Pero esta novedad que anuncia la Generalidad valenciana parece fruto de un afán exhibicionista, más que de una verdadera demanda social, o de una reforma que va a solucionar graves problemas identitarios.

Si con la medida nos quieren decir que ésas son las más acuciantes demandas de la comunidad escolar en Valencia o donde sea, hemos comprendido el mensaje. Estamos en el paraíso. Pero no lo creemos, especialmente mientras los informes internacionales sigan empeñados en señalar que hay muchos aspectos de nuestra educación que son manifiestamente mejorables.

Cuando el alumno valenciano llegue a casa y les diga a sus padres que en su cole mean todos juntos, no es de esperar que la familia, ya sea nuclear o monoparental, haga la ola y lance hurras de contento alrededor de la mesa camilla, ni que mire por encima del hombro a esos vecinos que mandan sus niños a un colegio donde evacuan por separado, incluidos los transexuales.

En fin, la medida tiene ese inconfundible aroma del siglo XXI que tanto nos emociona.

2 Comentarios a “Único urinario”

  1. Aureliano Buendía

    No creo que esto sea un invento de la Comunidad Valenciana. En muchos centros de trabajo, tanto públicos como privados, de reciente construcción o rehabilitación, ya vienen de serie los WC comunes para hombres y mujeres.

    Y, claro, no tardan en aparecer los problemas, porque la expulsión de las aguas menores no se realiza en igual forma, o en la misma posición, entre hombres y mujeres.

    El varón orina de pie, y salpica, y muchas veces no levanta la tapa, con lo que la hembra que a continuación vaya a hacer uso del trono se encuentra en la poco agradable tesitura de limpiarlo o depositar sus posaderas en las salpicaduras.

    La situación anterior quedó resuelta cuando se implantaron baños separados, que a nadie molestaban.

    Y, por más que me esfuerzo en comprenderlo, no termino de ver por dónde puede relacionarse la existencia de baños diferenciados con la identidad de género. Quizá algún filósofo/a de la ideología de género ha pensado que el mear de pie es un acto de exhibición fálica y prepotente, intrínsecamente unido al heteropatriarcado que padecemos.

    Definitivamente: si los tontos volaran, no veríamos el Sol.

  2. Españolito de a pie.

    Aqui tenemos un plantel de idiotas y retrasados enorme.
    Y lo malo es que compiten entre ellos a ver quien es el mas burro.

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