No, no había renos

¿Hay loros en Laponia?

Se conocen varios momentos cumbres del racionalismo. Platón, Descartes, Einstein… Sin embargo, ninguno de ellos evitó que en paralelo discurra otra corriente heterodoxa que hoy alcanza su máximo esplendor con Rita Maestre.

Sí, porque la lección impartida por ella desde estrados municipales sobre la Navidad y su evolución darwiniana es, por decirlo rápido y en corto, un despiporre.

Ella quiere afearle al PP que no admita esa visión buenista del “todo vale” y lo argumenta mezclando churras con merinas para que sepamos de una vez por todas que es una auténtica desinformada, sin pajolera idea de lo que es la Navidad, la epistemología, ni la mecánica de los fluidos, carencias comunes a otros muchos individuos que no nos ponemos a perorar ex cathedra como ella acaba de hacer.

Decir que no existía Papa Noel en tiempos de Cristo, o que en Palestina no hay renos, y deducir por ello la evolución de las ideas está a la altura de los razonamientos del Club de la Comedia y pone de manifiesto cuáles son los cimientos culturales de la portavoz; escasos, endebles y pedestres.

En efecto, en Belén es harto improbable que hubiese renos, que Papá Noel se vistiese de rojo carmesí, que los palestinos cobrasen el reintegro del gordo e incluso que los peces bebiesen en el río. El mero hecho de mencionar esos extremos demuestra un despiste de jardilín, inadmisible en una persona que por su cargo tiene gran influencia social, porque es como darle el micrófono al más burro.

Siempre pasaron estas cosas y la sociedad se fue defendiendo de la ignorancia oficial como pudo. Lo que es más novedoso es el desparpajo con el que se dicen hoy las tonterías y yo lo achaco a un consumo abusivo de Epi y Blas. Parece una inocentada.

Un comentario a “No, no había renos”

  1. Aureliano Buendía

    Esta buena muchacha (que es un encanto, salvo cuando le da por despelotarse en las iglesias) es un ejemplo perfecto de la “nueva política”, la que varios millones de españoles quieren.

    Al mismo tiempo, viene a ser una patente muestra de aquel viejo aforismo que decía “quod natura non dat, Helmantica non praestat”. No sé si el latinajo se escribe así, pero viene a decir que lo que la naturaleza no da, la Universidad no puede prestarlo.

    Supongo que esta joven es otra egresada de la sacrosanta Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, a la que sus superiores estudios no habilitan para tantas horas de micrófono. Porque el que mucho habla, mucho yerra, y esta chica no se calla un segundo.

    De todas formas, no le veo mucho futuro, no por su manifiesta incompetencia, sino porque, en el navajeo interno de su partido, se ha situado en el bando perdedor. Y ese, en la política de medio pelo que vivimos en este país, es el único pecado que no se perdona. De todas las gilipolleces que puedas decir, quedas absuelto con la bendiciónd de San Antonio García Ferreras.

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