El Erasmus beocio

Los Erasmus con derecho

El atentado de Berlín ha destapado la figura de uno de esos modelos de incoherencia que fabrica España con dinero oficial y que pululan por las redes despotricando de cuanto son y serán como excusa vitalicia para no ser nada.

Sí, nos referimos a ese pobre chico herido por el camión asesino que antes del accidente veía con buenos ojos la violencia política y que quizás, cuando salga del quirófano, lo seguirá haciendo porque de entre las pocas cosas que de él sabemos destaca la incoherencia y la inmadurez a manos llenas.

A este tipo de personas las hemos fabricado durante años mediante gravosos costes presupuestarios y nada de lo que digan o hagan debe sorprendernos, porque es como si ponemos un huevo de pato en una incubadora de pollos y cuando rompe la cáscara nos sorprendemos de que diga Cuá.

No tenemos derecho al asombro porque lo hemos pagado peseta a peseta, o como se diga hoy, desde su más tierna infancia; con cupo vasco, con concierto o con fueros, pero pagado.

Tampoco podemos tirarnos de los pelos cuando leemos que el rapaz manda a tomar vientos al Estado español ¡y está cursando un Erasmus! Es decir, un programa de educación impulsado muy principalmente por dos españoles, Manuel Marín y Felipe González. Y no solo eso, sino que uno de los requisitos exigidos para ser Erasmus consiste en pertenecer a uno de los estados miembros asociados al programa Sócrates, verbigracia, España.

¿A cuenta de qué iba a ser este bípedo implume alumno de Erasmus si no hubiese nacido español de los pies a la cabeza y lo siguiese siendo?

Otegui le ha mandado un abrazo. Tampoco nos extraña. Encontrar pánfilos tan baratos por ahí adelante es una ganga. Vamos a mandarle otro, a ver si se le borra la tontería.

Un comentario a “El Erasmus beocio”

  1. rois luaces

    Iñaki Ellacuría, pues!

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