De Bamiyan a Maumejean

El enemigo

Se mire como se mire, las vidrieras del palacio municipal de A Coruña son una maravilla. Se deben a alguno de los artistas de la celebérrima casa Maumejean, la saga de vidrieros franceses que se asentaron en España y regaron con su arte cientos de edificios de toda laya y condición, preferentemente suntuosos en lo civil o ecuménicos en lo religioso, sin despreciar los particulares, las empresas o quien llamase a sus puestas con un encargo, y con pasta, claro.

En concreto las de A Coruña constan de 508 piezas y fueron restauradas hace tan solo 16 años. Sí, en el 2000. Fue en trabajo de Cristalerías Martín y en ese momento, por decir una cantidad, su responsable las valoró en cien millones de pesetas. Podría haber dicho 200 y no pasaba nada.

En una de las composiciones hay un Hércules, un escudo de la ciudad coruñesa y un escudo de España, preconstitucional, por aquello de los tiempos en que se hace. Todo ello alcanza la consideración de conjunto artístico, pero eso no basta para que los actuales regidores, a falta de ideas más originales para la felicidad de sus administrados, las hayan puesto en el disparadero de la eliminación mediante una jugosa partida de 60.500 euros que costaría tamaña democratización a mayor gloria de la Memoria Histórica.

Franco, los talibanes y ahora los islamistas del DAESH aplicaron en su momento las mismas razones para hacer tabla rasa con lo anterior. Alguno simplemente aplicaron dinamita a las estatuas y las convirtieron en grava; otros sustituyeron los símbolos para poner los suyos. La razón es la misma. Hay que demonizar a los anteriores para vanagloria propia.

Lo que no saben es que actuando así, siempre vendrá otro que tratará de eliminarte. Y si encima te cargas una obra de arte como los budas de Bamiyán o las vidrieras de Maumejean…

3 Comentarios a “De Bamiyan a Maumejean”

  1. Aureliano Buendía

    La tentación de reescribir la historia la han tenido, tradicionalmente, los regímenes totalitarios. Pudo verse en la antigua URSS, en la China comunista, y ¿por qué no decirlo?, también en la España de Franco, durante la que, por todos los medios, se trató de ocultar los aciertos y magnificar las miserias de la II República (esto último, no resultaba muy difícil).

    Luego, vino la democracia, esta democracia de baja calidad que disfrutamos, pero que aún así es infinitamente mejor que las alternativas que algunos proponen.

    Y en esta nueva etapa, se optó, en principio, por no pisarnos los callos unos a otros. Nadie reivindicaba la dictadura (es de sentido común no defender lo indefendible), tampoco se pretendía borrar su existencia de la memoria colectiva (una vez más, lo del sentido común: no puedes borrar 40 años de la historia de un país como si no hubieran existido), y tampoco se hacían muchas referencias a la finiquitada y triste II República.

    Al ir desapareciendo, por puro devenir biológico, los que vivieron y sufrieron la guerra y sus consecuencias, lo normal hubiera sido que tendiéramos, aún más, a la normalidad. Ello no significaba olvidar la historia, lo que no sería conveniente ni justo.

    Pero, héteme aquí que surge un factor nuevo e inesperado. Algo que, de repente, determina que puede haber rédito electoral en la resurección de los viejos odios, en un intento de ganar la guerra 80 años después de su final, en crear fractuiras do no las había. Es sencillo: abrir nuevas heridas en el alma colectiva del pueblo español, y echar sal sobre las viejas.

    Puede parecer increíble que tan miserable actuación pueda producir rédito electoral, pero todo es posible en el país de Caín.

    Lógicamente, ese “factor” que surgió en nuestra historia reciente, tiene nombre y apellidos: se llama José Luis Rodríguez Zapatero.

  2. Españolito de a pie.

    Triste y grave desgracia la que vivimos, gran aporte a la sociedad la de los politicos* radicales que sufrimos.

    En la vida hay distintos tipos de personas, unas, las mas importantes, las que construyen, sean carreteras, edificios o aeropuertos, sociedad al fin y al cabo, los que unen personas y voluntades y otros que no tienen ciencia alguna y solo saben hacer aquello que no necesita conocimiento algiuno, es decir “destruir” lo que ellos jamas sabrian hacer y de paso sembrar cizaña.

    ¿Harán lo de deshacer por envidia?
    ¿Cual es el pecado capital de esa gente?
    Porque si no fuese así jamas se entenderia su irracional tozudez.

    Yo no se cantar (bien, se entiende) si aplicase el sistema de esa gente compraria discos, npo para oirlos y disfrutar de quienes si cantan bien, lo haria para destruirlos.
    Compraria libros dodnde se encuentra el conocimiento que a mi me falta y los quemaría.
    Venganza, ese es el motivo de la irracionalidad.

    * llamar politicos a esa gente es un contrasentido, un politico es o debe de ser un biuen administrador de los recuirsos publicos, esos que nos quitan a todos los ciudadanos para gastarlos adecuadamente en Sanidad Educacion Defensa, Obras Publicas, etc. y nun ca para destruir nuestro patrimonio artistico y historico.
    Llamar politicos a esa gente es como llamar Medico a un fraudalento curandero, llamar casta y pura a una pornostar, no se por ejemplo a Sabrina Banks o a Jojo Kiss.

    ¿Algun día tambien mandaran derribar por ejemplo el franquista Embalse de Belesar? ¿O el Puente del Pedrido? y hablando de puentes por ejemplo ¿cuantos días de vida le quedan al Viaducto del Generalisimo?. La primera fase ya lña hicieron, le quitaron su nombre y le retiraron su placa inaugurado por el Generalisimo un lejano día ya de 1.970, acto inaugural que siendo yo niño fui testigo presencial del mismo, viendo al mismisimo Franco en persona.

  3. Españolito de a pie.

    Vivimos en un mundo regulado, me explico, para ejercer la medicina hay que estudiar una carrera y aprobarla, para diseñar edificios hay que estudiar Arquitectura y aprobarla o para dispensar medicamentos hay que estudiar farmacia y obtener el título correspondiente.

    A cada persona se le dan los privilegios exclusivos que sus estudios y conocimientos les hacen acreedores.

    Y unido al privilegio va pareja la responsabilidad. Un médico que mate a un paciente o un arquitecto al que se le caiga una casa deben de responder por ello con sus recursos económicos, con sus pólizas de seguro y en determinados casos graves a chirona, a la cárcel.

    Sin embargo los políticos respiran a su aire, hagan lo que hagan, sepan o no lo que tocan no tienen límites, no necesitan justificar nada y menos responden por los daños que producen.

    Hemos visto como los indigentes mentales de los políticos cual elefantes en una chatarrería nos dicen como hemos de hablar, por ejemplo tenemos que decir y escribir “soy de A Coruña” en vez de utilizar bien el castellano o español, ese que una humilde Maestra de Escuela nos enseñó a utilizar correctamente y decir como de verdad hay que decir, “Soy de La Coruña” .

    Triste desgracia y eso en el siglo XXI, porque ni el paleto de la más lejana y aislada aldea llegaría a sus despropósitos.

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