El fin del troll

Éste fue el momentazo

Si leen la noticia sobre la detención de dos personas que en las redes sociales desearon la muerte de Adrián, el niño valenciano enfermo de cáncer que quiere ser torero, llegarán a un párrafo donde se dice: “no se descartan nuevas detenciones”.

Había que frotarse los ojos para volver a leerla. Se ha levantado la veda del troll y no les va a salir gratis seguir ejerciendo el bandolerismo cibernético, la injuria y la calumnia, la amenaza, el matonismo, el rufianismo en el sentido más clásico del término, las más abyectas infecciones que inoculan odio y violencia en las venas de la sociedad a borbotones, ya sea contra el niño Adrián o contra lo que se les ocurra disparar, porque el objetivo no es tanto defender a los toros _ pobrecitos míos, tan imposibles si no hay corridas _, como provocar, crispar, tensar…

Es aquello que Zapatero reconoce ante Gabilondo sin saber que le escucha media España: “Nos conviene que haya tensión”. Y tanto, la tensión impide el discernimiento y la nítida percepción de las cosas. Una sociedad tensada no es capaz de distinguir en la niebla, como le ocurre al ojo cuando está sometido a estiramientos anómalos, así que leña a la caldera y hagamos que duden si es mejor que se muera Adrián, o los seis toros victorinos de esta tarde.

Por eso, cuando en el informe de la Guardia Civil se anuncia que puede haber más detenciones de gente que volcó su odio contra Adrián, quise ver una declaración de guerra contra el troll, el aviso de que quizás a partir de ahora no van a salir de rositas después de echar la lengua a pacer desde el anonimato.

A Zapatero tampoco le salió gratis su declaración. Él actuaba como un troll y hasta se chulea de serlo frente a un Gabilondo anuente.

Lo terrible para él es que hay un micrófono abierto y todos nos estábamos enterando de sus sucios métodos.

Un comentario a “El fin del troll”

  1. Aureliano Buendía

    Hombre, es muy relativo eso de decir que “a Zapatero tampoco le salió gratis su declaración”.

    No es que no le costara nada, es que quizá le benefició. Si mal no recuerdo, el episodio fue en la campaña electoral de 2008, aquella que tuvo lugar con la crisis ya en marcha, y que sin embargo terminó en victoria electoral del PSOE, mejorando resultados.

    Aquella campaña fue la mejor muestra de que la gente odia que le digan la verdad. Nadie se acuerda, pero, si se busca, todavía podría encontrarse en YouTube el debate entre Manuel Pizarro y el “honesto” Solbes, en el que el ministro socialista quedó triunfador (según los críticos) aunque lo único que hizo fue negar las predicciones que hacía su oponente, y que se materializaron pocos meses después.

    Luego vino el llanto y el rechinar de dientes, pero ya nos habíamos comido otra legislatura de Zapatero, en la que culminó sus grandes logros: el primero, buscado (resucitar la Guerra Civil), y el segundo, meternos en la mayor crisis económica desde los años 30. Este último efecto no creo que fuera perseguido o buscado intencionadamente, pero cargamos con ello igualmente.

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