La desinformación filipina

Militares y españoles. Insufrible para Público

Si el mero hecho de que se lleve al cine el episodio de Los últimos de Filipinas levanta polémica por si mismo, pone en evidencia varias disfunciones neuronales que afectan a un notable porcentaje de la población, así como un deficiente barniz cultural que se pretende hacer pasar por criterio y la existencia de un quintacolumnismo que desde dentro de la sociedad trata de socavar el concepto España al servicio, suponemos, de algún enemigo de ella.

Todo ello se pone de manifiesto en una entrevista firmada por la colega Begoña Piña, que en el diario Público le realiza a Luis Tosar dentro un ejercicio periodístico sin precedentes.

En él se busca, una pregunta tras otra, que Tosar renuncie a la película, reniegue de su papel, del ejército, de España, del valor, de la patria y, por supuesto, pida perdón a los espectadores por haber encarnado al teniente Martín Cerezo al frente de sus treinta supervivientes en la iglesia de San Luis de Tolosa de Baler; no vaya a ser que algún espectador se lo tome al pie de la letra y vea heroicidad donde solo hay una panda de fachas desinformados y explotados por el imperio.

Otro gallo nos cantaría si el grupo de Baler hubiesen sido cubanos sublevados, no contra Batista, que eso está muy evidente, sino contra España; soviéticos sitiados en una casa de Stalingrado; trecientos espartanos de Leónidas atrincherados en las Termópilas o incluso, por qué no, veinte norteamericanos perdidos en una isla del Pacífico, porque después de todo, en frente estarían los japoneses y los japoneses eran aliados de Hitler.

¿Pero Martín Cerezo? ¿Ese cacho pedazo de español y sus últimos de Filipinas? Eso es de una carcundia que tira para atrás, piensa la hábil periodista y así se lo hace saber a sus sufridos lectores, a los que imaginamos incondicionales de la infamia, pase lo que pase.

2 Comentarios a “La desinformación filipina”

  1. Juan José

    Aqui la Leyenda Negra.
    Ya sabemos, si habla mal de España es español.
    Viva la URSS, abajo España.

  2. sergio

    Y fantástico lo del Ayuntamiento de Guitiriz cuando le quitó la calle a Bernardino Sánchez Cainzos, sanitario en Baler y superviviente del sitio.
    Por franquista, cuando murió en los años veinte, en los que Franco andaba dando saltos por los riscos del Rif y era conocido en su casa.

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