Y Eva, de Andorra

_No se dice manzana, se dice poma.

Hay mentiras históricas que duran siglos. Muchas ni siquiera se llegan a descubrir y permanecen en su estado falsario hasta que a algún licenciado se le ocurre hacer su tesis sobre ella y nos viene con que el general Custer, no solo era cabo chusquero, sino que además tenía sangre apache.

Ahora comienza a decirse que la Inquisición española fue la menos represora de Europa, cuando toda la vida hemos presumido de torturar aquí más y mejor que nadie.

Lo curioso de este momento es que se nos permite asistir día sí y día también, no a desmentidos históricos, sino al nacimiento de nuevos embustes salidos de las cabezas pensantes que algunas formaciones políticas dedican a tales menesteres.

En esa actividad destaca sobremanera el nacionalismo catalán, dicho así, en bruto, porque hoy está ya muy apegado a las instituciones. Necesitan cargarse de razón para hacer y decir las barrabasadas que les conviene, y para ello, nada mejor que un sólido apoyo de la historia, aunque sea más falso que el GPS de Cristóbal Colón.

Cuando manejas la propaganda como Goebbels nos enseña, nada es imposible para un hábil mentiroso. Si en un libro destinado a los más pequeños deslizas como quien no quiere la cosa que el concepto Cataluña crea en su momento el Imperio Romano Catalán, y pasa una semana sin que nadie se presente a encarcelarte, llevas mucho ganado por delante.

No solo te has echado a la espalda unos quince siglos de mayor antigüedad, sino que te equiparas en poder e influencia a Octavio Augusto. Para tratarse de una simple frase, no está nada mal.

Ahora bien, puestos a dotarse de solera, y por el mismo precio, les recomiendo que dentro de la próxima edición nos descubran que Adán era catalán. ¡Si hasta rima y todo!

Comenta