Kevin fascinado

Dices tú de mili

Kevin Costner está muy interesado en la situación política española. Le parecemos un país fascinante, pero como el actor no abunda en detalles, no queda claro si la fascinación viene dada por lo exótico y pintoresco, por lo sublime y genial, o simplemente, porque nos ve como alienígenas verdes y cabezones.

Seguramente llegó a sus oídos que aquí se bautizó un niño llamándose Kevin Costner de Jesús, todo honor y toda gloria para cualquier humano, porque el niño, es de suponer, celebra su onomástica el día en que se estrenó Bailando con lobos, el 19 de octubre de 1990.

Nos permitimos interpretar las declaraciones del actor. España es un país fascinante porque cuanto más lo conozco, menos lo entiendo, piensa él. Con el misterio de los países orientales ocurre todo lo contrario. Sobre los occidentales ejercen un gran atractivo por el desconocimiento que de ellos tenemos, pero a medida que se avanza en su estudio y se penetra en sus arcanos, el bosque deja ver los claros. Con España está despistado. Creía ser un experto a través de sus negocios en México, pero ahora, cuando comprueba que llevamos un año sin gobierno y nos encaminamos a estarlo unos cuantos meses más, se da cuenta de que toda su experiencia mexicana no le vale de nada para aplicarla aquí.

Fascinante es poco, querido Kevin. Lo nuestro tira más hacia la excepcionalidad, a lo que contradice las reglas, a lo que en los libros viene después de que se han descrito los arquetipos clásicos. No hay patrón que nos contenga, ni modelo que se adecue. Dices tú de los ingleses. Para raros, raros, nosotros. Medalla de oro en bádminton femenino con menos de tres mil federados; país donde se mata si alguien mueve los mojones de una propiedad privada, pero líderes mundiales en descargas de contenidos protegidos por los derechos autor. ¿Fascinante, Kevin? ¡Espectacular!

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