El requisito

Los acentos se los comió el gato

El primer intento de investidura de Rajoy es como un partido de baloncesto con los EE.UU. El PP lo da por perdido de antemano, pero hay que jugarlo igual.

No se espera que Kevin Durant se rompa la muñeca, ni que hayan tomado crema de cacahuete en mal estado, pero allí se presenta uno con la mejor voluntad y el máximo esfuerzo.

Rajoy no quería, persuadido de la bondad de su aserto: A las investiduras se presenta uno para ganarlas, no para perderlas. Pero en este juego de las pequeñas victorias personales, a Sánchez se le presentaba la oportunidad de no pasar a la historia como el único candidato a presidente español que pierde una investidura y ha puesto todo su esfuerzo en conseguir que dentro de una semana y pico ya no esté solo en ese casillero. Hay victorias que parecen derrotas.

Este lunes nos ha dejado un titular que recuerda aquellos carteles abundantes en los bares y tugurios de la España inmortal: “Hoy no se fía, mañana sí”.

Dice poco más o menos esto: “El PSOE mantendrá su no a Rajoy hasta octubre”, lo cual no quiere decir que en octubre cambie de opinión, si no que se olvide de que vaya a hacerlo en septiembre. Algo es algo, las elecciones autonómicas del 25-S pueden desembocar en un panorama propicio para revisar posturas y la cosa queda en el aire.

¿Se imaginan que también hubiese necesidad de convocar unas segundas elecciones en Galicia y el País Vasco?

Bórrenlo. No he dicho nada; que las tonterías las carga el diablo.

De modo que dentro de una semana, el candidato a presidir el Gobierno perderá su intento a los puntos por dos veces consecutivas y Sánchez verá satisfecho uno de sus objetivos. Que Rajoy sea rechazado como él. A partir de entonces nos va a ir de perlas.

Un comentario a “El requisito”

  1. Aureliano Buendía

    Si Sánchez tiene el único objetivo de conseguir que Mariano pase por el aro de una investidura frustrada, pero después se aviene a razones, a mí no me parecería tan mal.

    De una parte, tenemos que entender que exista el juego político y el tira y afloja, algo que resulta hasta cierto punto novedoso en nuestra democracia, que ha sostenido sus Gobiernos a base de mayorías absolutas o pactos con el diablo (nacionalista).

    De otra, Rajoy ha cometido, por acción u omisión, los suficientes errores como para que una pasadita por el tostadero del fracaso de la investidura no sea, en modo alguno, un castigo excesivo.

    Incluso comprendo los intereses electorales más acuciantes, que puedan retrasar la investidura efectiva hasta más allá del 25 de septiembre, cuando gallegos y vascos ya hayamos votado.

    El problema vendría si Sánchez no está jugando al juego político, y mantiene el “no” (incluso las partes del mismo que no entiende Rajoy) más allá de octubre, y vuelve a llegar la fecha fatídica de la disolución de las Cámaras.

    Hay un factor del que no se habla mucho, y que sin embargo, puede resultar crucial: el Congreso del PSOE, que debería celebrarse en los meses de octubre o noviembre.

    A estas alturas, si hay algo que tengo claro es que a Pedro Sánchez le importa tres cojones el bien de España y la supervivencia de su partido. Lo único que busca es su propia supervivencia política.

    Y lo que finalmente haga en relación con la investidura de Rajoy (último intento, allá a finales de octubre) será lo que mejor le convenga de cara al Congreso del PSOE.

    La capacidad de hacer daño o hacer bien se multiplica por el factor oportunidad: que las circunstancias te coloquen, como ha ocurrido con Sánchez, en el lugar y en el momento oportuno, convertido en llave de la cuestión. A partir de ahí, si el hombre clave no tiene sentido común y de la responsabilidad, el destrozo puede ser mayúsculo.

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