Nochebuena de reflexión

Papá Noel oculta a quién votará

“Campaña sobre campaña, y sobre campaña una. Asómate a la ventana y verás al Rey en la Una”.

Si se vota el 25 de diciembre _Herodes lo evite sin sacrificio de inocentes _, Nochebuena sería su jornada de reflexión. Para no incumplir su estricto papel institucional, reforzado en esta ocasión por el carácter del día, el Rey tendría que hablar en su mensaje navideño del buen tiempo que hizo algunas semanas, en contraposición a aquéllas otras en las que hizo malo.

Ah! También podría referirse a alguna nueva receta para marinar pescado, siempre que no especifique en qué puerto español fue desembarcado.

Nadie le augura la ganancia a ningún partido que el votante interprete como responsable del desaguisado y que hoy, a cuatro meses vista, tiene muchas papeletas de ser el fundado por Pablo Iglesias, el bueno.

Bastaría esa sensación, ese sentimiento de incumbencia culposa, para asegurar que el PSOE no podrá ni mejorar, ni mantener los últimos resultados electorales, que a su vez son los peores de su historia. Por todo ello, el señorito que hoy es su líder y cabeza pensante tendría permiso para dedicarse el resto de su existencia a chupar candados, ya que su influencia en el bienestar de los españoles no se iba a resentir ni mucho ni poco.

Si desde hoy al 2 de octubre no se desatasca la obturación que afecta a todas las cañerías de la administración, éste es el plan que nos aguarda las próximas Navidades de turrón y urnas, cuando se cumpla un año desde que fuimos convocados por primera vez al tobogán del narcisismo permanente, a la olimpiada del miramiento de ombligos, al campeonato mundial de la inutilidad manifiesta.

Argumentarán como les dé la gana su postura, pero de nada les servirá para librarse de la fama de inanes que se han labrado.

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