Censura de nuevo cuño

El Volga, Volga de 1929

La censura es una de las actividades preferidas de los mediocres. Creen que ese ejercicio del poder, al ser omnímodo, les acerca a la divinidad, cuando en realidad los hace más vulgares y engreídos de cómo vinieron de casa.

Censura quien determina los libros que han de leerse; quien cierra, o amenaza con hacerlo, medios de comunicación; quien prohíbe la utilización de un idioma, mayoritario o minoritario, y muy especialmente, quien se erige en demócrata para negar que el resto lo sea, como hace el Parlamento de Cataluña, hoy por hoy, expresión máxima de la censura.

La otra a la que estamos más acostumbrados es tan inocente como un guante. Durante el Directorio civil de Primo de Rivera, segunda mitad de los años veinte, se publicaba semanalmente una noticia sobre la actividad censora del Gobierno en el ámbito cinematográfico. Releerlas hoy es una auténtica delicia histórica por la ingenuidad y el detalle con que están redactadas.

Como muestra, un botón. Corresponde al 27 de febrero de 1929 y dice textualmente así: “Se autorizó la proyección de la película titulada “¡Volga, Volga!”, suprimiéndole una escena en la que los piratas hacen escala en Persia y asaltan un palacio, persiguiendo a las doncellas que aparecen en la última parte con los trajes destrozados, y en la que los piratas suben a varias mujeres a la tripulación, mostrando los muslos y exagerados escotes, así como la escena en la que los protagonistas se dan un beso prolongado”.

El censor muestra la satisfacción por su labor en la eliminación de muslos y escotes. A punto está de venir la República con su censura de rosarios y novenas. Y tras ella, Franco, que otra vez le dará cera a los muslos. Hoy Carmena censura las calles, Valencia los idiomas y Cataluña, a todos los demás.

3 Comentarios a “Censura de nuevo cuño”

  1. ARINESA

    Y el “blogger” comentarios. y la prensa”libre” noticias. Aquellos y aquellas que no “interesan”.

  2. Aureliano Buendía

    Está comenzando a parecerme que la inquina que la izquierda muestra hacia la Iglesia Católica no es más que envidia.

    En tiempos, la Iglesia consiguió implantar el pensamiento único. La censura no era más que una forma “light” del poder omnímodo del que disfrutaba.

    Y digo que era una forma dulcificada, porque en las épocas más crudas, los que se aparataban del credo único y verdadero, pasaban por el auto de fe y la hoguera.

    Ahora, es lo mismo. Presentado de otra forma, aderezado con Facebook y Twitter, pero el fondo no varía. Eres de los nuestros: piensas bien. No eres de los nuestros: piensas mal.

    Si no estás de acuerdo con el pensamiento único, eres un facha y un retrógrado. Solo hay un Progreso, y la hoguera (ahora, en formato Twitter) aguarda al que se aparte del verdadero camino.

    Cuando el pensamiento único de la izquierda se amalgama con el virus nacionalista, el resultado es la Cataluña actual. Pronto el aire será bastante más irrespirable que en el franquismo más oscuro; y el paso siguiente, quizá, sea retornar a la situación de orden público que se vivió en Cataluña durante la II República.

    La cosa está mal, pero no olvidemos la primera de Murphy, única ley que se cumple siempre y no admite enmiendas: todo es susceptible de empeorar.

  3. ramiro

    Desde logo, non entendo como se pode criticar de tal maneira o parlamento catalán, que naceu das urnas, nunhas eleccións libres e democráticas. Igualmente cando se produzca a declaración unilateral, tamén teremos que respetala, e non voltemos a segunda republica como exemplo, xa que a dia de hoxe cataluña é totalmente distinta, e ten dereito a exercer libremente o seu dereito a decidir, nunha españa onde o grado de corrupción acada limities insospeitables na mesma casa real. Por certo nunha monarquía que parece da idade media

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