Jarras y brazos

Dos mujeres afectadas por el síndrome

No digo yo que sea fácil, pero debemos negarnos a que los terrorismos, sean de la paranoia que sean, manden en nuestro humor. Bastante es que manden en los titulares y en los boletines informativos de urgencia.

Hoy les quería contar otro asunto y no me lo van a impedir esos conatos de hombre. Quería decirles que la ventaja de este país es que aunque desaparezcas un mes para contar nubes, cuando regresas, Carmena sigue con el cambio de nombre a las calles, Rajoy sigue sumando menos de lo necesario y Pedro Sánchez sigue creyendo que ganó las elecciones.

La única novedad es que en el lugar de Patxi López está Ana Pastor, y que en los brazos de Carolina Bescansa no hay nadie; bien entendido, nadie que gaste pañal.

Lo de Pastor ha sido una de cal y otra de arena. Sabes que será una excelente presidenta del Congreso, pero también que se pierde una estupenda ministra.

Hablando de brazos, además del arqueo de nubes, en estos días he podido constatar que cuando pasa algo en una playa, las mujeres se ponen los brazos en jarras y los hombres se los cruzan. Supongo que la observación no servirá para nada, pero en ese plan están los Pokemon y aquí anda todo quisqui detrás de ellos.

Sé que muchos de ustedes también lo notaron y estaban esperando a que alguien se lo explicase. Fin del misterio. Las mujeres se ponen los brazos en jarras debido al síndrome de la ausencia de bolso que en las playas es muy acusado. Si hay que ponerse a mirar, los brazos son un estorbo cuando se carece de la protección de un bolso, que es como una muleta. En los hombres no ocurre porque no solemos llevarlo. Por eso en la playa y fuera de ella nos cruzamos de brazos, que es una manera de decir, ahí me las den todas. Compruébenlo. Funciona siempre.

Mañana seguiremos con más descubrimientos.

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