Varios votos

Ejemplo de voto nulo bien elaborado

De la existencia del voto útil se deduce la del voto inútil, según nos enseña la teoría de los contrarios. Se diferencian a posteriori, cuando compruebas que el tuyo no ha servido para elegir ningún diputado. Pero a priori no lo puedes saber, aunque lo digan las encuestas.

Tenemos también la variante del voto lamentable, que no es que sea malo en si mismo, sino que al cabo del tiempo lamentas haberlo realizado en ese sentido. Muchas de las famosas papeletas alemanas que aupan a Hitler en las urnas acaban siendo votos lamentables, o las de Hugo Chávez, cuando les promete a los venezolanos una prosperidad que no les iba a caber en casa.

Otra variedad es el voto cool, que es cuando no se sabe muy bien lo que se vota, pero queda de miedo descubrirlo según en qué reuniones. Recuerdo escuchar a un individuo en 1986, o por ahí, su confesión de que votaba, o simpatizaba, con el PORE, porque lo era uno de Ribadeo, pero preguntado por el significado de las siglas no supo responder lo que había detrás de ellas, el Partido Obrero Revolucionario Español. Imagino que entonces no se llamaría voto cool, sino sencillamente voto gilipollas.

Siempre me ha llamado la atención un tipo de voto que se contabiliza entre los nulos y que consiste en introducir una papeleta con un mensaje al presidente y los vocales de la mesa electoral, que son los que los leen. Puede ser de índole política; por ejemplo, “Chorizos”, con lo cual los de la mesa se quedan muy sorprendidos porque lo que a ellos les hubiese gustado era pasar el domingo pescando en el Lor; o de índole varia: “Tonto el que lo lea”, que también deja al presi muy estupefacto.

En aquellas votaciones iniciales hubo votos nulos que hicieron fama y fortuna, como el de un pasota que escribe: “Vota feliz, vota contento; pero vota dentro”. Era una adaptación literaria.

3 Comentarios a “Varios votos”

  1. Aureliano Buendía

    ¡Ah, el voto! ¡Qué misterio insondable, siendo algo tan familiar?.

    Sesudos estudios sociológicos vienen intentando, desde hace décadas, encontrar las razones que empujan a los votantes a sufragar (no se si se admite el verbo como definidor de lo que es “ejercer el sufragio -activo-”), pero no se han encontrado todavía patrones racionales sobre tal conducta.

    Hay gente que vota con la cabeza, o cree hacerlo; hay gente que vota con el corazón, y también hay gente que vota con el extremo final del intestino grueso.

    Teóricamente, los primeros serían los más ecuánimes y racionales, pero tampoco es así, porque a veces las sensaciones nos dan mejor información que la pura razón, y por otra parte hay políticos que merecen que les votemos con el culo.

    Vamos, que no es una ciencia exacta. Nunca lo fue, y en estos tiempos de la aldea global (McLuhan ya parece prehistórico), mucho menos.

    No hay estudio sociológico que resista la idea de que vayamos a estar gobernados, a partir del domingo, por un partido político que se constituyó ¡hace dos años!, y que se ha gestado y multiplicado hasta el infinito utilizando, casi en exclusiva, los medios más avanzados de relación y comunicación: la telebasura y las redes sociales.

    Como decían los valientes antes de enfrentarse al morlaco, ¡que Dios reparta suerte!.

  2. juan jose

    Yo nunca voto por el mejor partido, voto siempre por el menos malo y la verdad hay diferencias abismales, es decir hay partidos que hacen cosas mal pero hay partidos que son simplemente malos, falsos traidores, etc.
    Y hoy de los últimos hay proliferacion.

  3. Bartolo

    Me gustaría saber, aunque soy consciente de que en esta Bitácora no es posible el intercambio de puntos de vista, ya que Juan José habla en plural, que partidos son esos, y traidores a qué, porque hay muchas clases de traición.

    Yo si voy a votar, a pesar de que comparto con una amplia capa de la opinión pública preocupación vía hartazgo, cuyo fondo y responsabilidad tiene que ver con la desidia de los gobernantes a la hora de mejorar la calidad de la democracia.

    Votaré con la cabeza, a pesar de me pida el cuerpo la abstención.Al menos no me podré reprochar el haber contribuído a ir derechos a más desastre del que tenemos.

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